El antídoto contra la España vacía

BELÉN MOLLEDA. PERIODISTA
Peregrinos del Camino de Santiago abandonan la provincia de Lugo bajo la lluvia que deja la borrasca Bruno.
Peregrinos del Camino de Santiago abandonan la provincia de Lugo bajo la lluvia que deja la borrasca Bruno.
Eliseo Trigo / EFE

Ahora que comienza la campaña electoral y los partidos volverán a acordarse de la "España vacía", que diría Sergio del Molino, les voy a dejar caer una idea: España tiene un filón, que ofrece una temporada turística de seis meses –que para sí quisieran muchos lugares costeros– y podría constituir un antídoto para evitar que el hombre se convierta en una especie en peligro de extinción en muchas zonas rurales.

Me refiero al Camino de Santiago, que en 2018 registró 327.000 peregrinos y constituye la única tabla de salvación para muchas zonas. Decía Goethe que "Europa se hizo peregrinando a Compostela". Yo no sé si fue para tanto, pero lo que sí sé es que esta ruta tiene gran potencial económico. Además, no contamina. El 94% de los peregrinos recorren la ruta a pie y el resto, en su mayoría, en bicicleta. Sostenible 100%.

Quizás el hecho de ser de Sahagún, un pueblo en el que está enterrado Alfonso VI, el impulsor del Camino de Santiago, me ha dotado de cierta sensibilidad para estas cuestiones. De ahí mi sugerencia a los partidos de cara al 10-N. No es de recibo que las cinco autonomías por las que atraviesa esta ruta no hayan editado hasta el pasado junio un folleto conjunto del trazado, ni que existan lugares emblemáticos como Somport –la puerta de entrada del Camino– que registren solo 404 peregrinos en 2018, teniendo en cuenta que más del 55% de los caminantes son extranjeros y muchos provienen de Europa.

Es necesaria una estrategia conjunta impulsada por la Administración central, que se desarrolle de forma coordinada con las autonomías y sitúe al Camino en el lugar que se merece. Al margen de ideologías. ¡Eso sí!

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