Anda una parte del PP animando a Feijóo para que asuma las riendas del partido tras una debacle electoral que ha dejado a los populares reducidos a la mitad. El mandatario gallego, que prefiere la aclamación, pide prudencia en un contexto que presenta no pocos paralelismos con el periplo que vivió el PSOE y la propia Susana Díaz, hoy relegada a la oposición andaluza.

Al igual que Feijóo cuando dimitió Rajoy, Díaz rehusó en 2014 presentar su candidatura a la Secretaría General del PSOE, prefiriendo ceder el testigo a un Pedro Sánchez que resultó ser menos maleable de lo que ella creía. ¡Cómo se habrá arrepentido! Era una época en la que Podemos hizo que el PSOE obtuviera el peor resultado de su historia, aun así algo mejor que el del PP, cercado por Vox y Ciudadanos.

Tras la salida de Sánchez del PSOE, y sin darle no pocas vueltas, Susana Díaz por fin accedió a presentar su candidatura a liderar el partido justo cuando ya era tarde. El resultado ya lo sabemos. Ironías del destino, la situación se ha dado la vuelta y las aguas bajan revueltas en el PP, en el que una parte cree que Pablo Casado debe retirarse, aunque en público no lo pide dada la cercanía del 26-M y por aquello de que "en paz o en guerra, la unidad trae la victoria".

El ajuste de cuentas es cuestión de días. Será entonces cuando Feijóo –a ver qué resultado saca el partido en su autonomía– deberá tomar una decisión consciente de que uno puede ser profeta en su tierra, pero no en la ajena como le ocurrió a Díaz; que optar a presidir el PP le puede costar Galicia; que Casado puede escribir otro Manual de resistencia y que lo prudente es esperar porque, como dice el refranero, hasta el rabo todo es toro.