Las elecciones del superdomingo de mayo no tuvieron el tirón de las generales de hace un mes. El gancho de las tres urnas no logró movilizar a la ciudadanía con igual intensidad que el 28A mostrando una fatiga atribuible al exceso de convocatorias a que ha sido sometido el electorado en los últimos años.

Que el PSOE haya logrado revalidar la fortaleza exhibida en las generales cobra especial relevancia en el parlamento europeo donde puede convertirse en referente de la socialdemocracia ante el discreto triunfo de las fuerzas conservadoras. En Europa la mejor noticia de la noche es que el avance de las fuerzas populistas y eurófobas estuvo muy por debajo de lo que cabría temer. El empuje de los pro Brexit del británico Farage y los nacionalistas de Marine le Pen y de Salvini no se ha visto tan acompañado como ellos esperaban al no alcanzar el tercio de la cámara para bloquear las instituciones.

De puertas adentro el incremento del poder territorial convierte al PSOE en el vencedor de la noche aunque la gran caja de resonancia que es Madrid le impidió tirar cohetes. La perdida de la alcaldía de la capital por el discreto resultado de Pepu Hernández y los votos a Sánchez Mato que fueron a la basura le han dado la vida al PP de Casado que verá a su candidato Martínez Almeida con el bastón de mando y a su apuesta personal Isabel Diaz Ayuso gobernando en la Puerta del Sol.

Ningún partido ha subido tanto como Ciudadanos y, aunque no ha logrado su ansiado sorpasso sobre el PP, tendrá la llave de la gobernanza en importantes plazas y tocara poder.

VOX baja con respecto a las generales pero le necesitarán para los pactos a la andaluza mientras Podemos se convierte en el gran derrotado de la noche. El liderazgo de Pablo Iglesias se resentirá.