En 2003, Pedro Sánchez iba en el puesto 23 de la lista del PSOE al Ayuntamiento de Madrid. El PSOE logró 21 escaños... pero un año después dos de esos ediles salieron y Sánchez se convirtió en concejal. En 2008, ocupaba el puesto 21 en la candidatura socialista al Congreso y el PSOE sacó 15 escaños... pero en 2009 se había corrido tanto la lista que Sánchez entró en el Congreso como diputado. Le pasó lo mismo en 2011: iba el undécimo por Madrid y el PSOE sacó 10 asientos... hasta que en 2013 se corrió de nuevo la lista y volvió a ser diputado. En 2014 iba a ser arrasado por Eduardo Madina en la votación directa entre los militantes socialistas para elegir a su secretario general... pero no, fue él quien arrasó a Madina.

Ahora las encuestas auguraban que Unidos Podemos superaría al PSOE y que ese sería el final del líder socialista, incluso lo pensaba algún dirigente de su partido. Y no. Una vez más –y ya van cinco–, Sánchez sale indemne e incluso algo reforzado de una situación complicada, máxime cuando su principal rival interna, Susana Díaz, ha visto cómo se esfumaba la hegemonía socialista en su territorio, Andalucía. Además, como en la legislatura fallida, Sánchez sigue siendo el árbitro, tiene la llave del Gobierno, si bien ahora parece que solo puede girar –con síes o con abstenciones– hacia un lado: el de la derecha.

Análisis de los líderes




'Rajoy ahora sí se ve presidente'.






'Aguanta la posición y sigue teniendo la llave'.






'De dar por hecho el sorpasso, al fracaso'.





'Un fracaso que obliga a repensar la estrategia'.