Mientras medio país se enzarza por los mensajes telefónicos robados/pillado/conspirados del irrepetible Puigdemont al huido exconsejero Toni Comín, mientras Junqueras propone la más pintoresca bicefalia jamás contada con un presidente 'simbólico' (Puigdemont otra vez) y otro 'efectivo' (aún sin nombre), mientras la podemita Teresa Rodríguez exige ser tratada de usted porque es "autoridad", mientras nos enteramos de que los 200 más ricos de España aumentaron su patrimonio en diez mil millones, mientras todo eso y mucho más, de la Gran Bretaña nos llega una noticia, casi una anécdota, sobre la que tal vez convendría reflexionar.

Al parecer, el pasado viernes fue retirada de la exposición permanente de la Manchester Art Gallery la obra Hilas y las ninfas, lienzo del pintor prerrafaelita John William Waterhouse (1849-1917) para 'debatir' la cosificación del cuerpo femenino. Es un ejemplo más de lo políticamente estúpido/correcto que llega a su punto culminante cuando en el espacio que ocupaba el lienzo se han dejado unos post-its para que el personal opine sobre la decisión. Todo muy democrático. Todo perfecto en este tiempo sin sentido en el que los negros llaman blancos a los blancos y los blancos deben llamar afroamericanos o esa majadería, 'de color', a los negros. Y así nos quedamos tan felices aunque los negros (y en general los de otras razas) sigan siendo excluidos de hecho y hasta de derecho, carne de exclusión, presuntos de todos los males. Pero el lenguaje nos salva.

Lo mismo que les salva a los responsables de la galería británica descolgar un cuadro que puede herir la sensibilidad de lo que hoy es políticamente correcto. Tal vez alguien debería explicar a estos progres que Hilas era un tío tan guapo que Hércules se enamoró de él –eso sí, después de haber matado a su padre– y se lo llevó en busca del vellocino de oro. Tan guapo era que las ninfas se enamoraron también del pobre Hilas y lograron que se ahogara en su lago. Pues de nada sirve la antiquísima leyenda clásica frente a los escrutadores ojos de lo correcto: para ellos el cuadro, la historia, el mito 'cosifica' a las mujeres, cuando la verdad es que, en todo caso, el único 'cosificado' por demasiado guapo es el pobre Hilas.

Ya he dicho que no es más que una anécdota en un mundo que cada vez se está volviendo más incómodo de vivir. Se están pasando tanto que se empieza retirando cuadros y se acaba quemando libros. ¿Cosifica Miguel Ángel a David? ¿Acaso no hay humillación en Las Meninas con la presencia de la enana Mari Bárbola? ¿Descolgamos nosotros el cuadro de Velázquez y ponemos unos post-its en el Prado para que gente opine? De verdad que no es fácil saber hacia dónde vamos y dónde van a poner la frontera que separa el respeto que todos deseamos de la más oscura estupidez.