Nunca ha sido fácil prever el futuro, pero desde hace tiempo en España lo complicado es entender el presente; sabemos lo que pasa hoy -cuando ya ha pasado- pero ignoramos las consecuencias que tendrá mañana. Cataluña sigue siendo la gran incógnita pero tampoco se queda atrás el futuro de Partido Popular donde, sin voces críticas, Rajoy asiste una vez más impávido a los desastres: no cuenta ni con grupo parlamentario en una comunidad vital, ve cómo Ciudadanos se convierte en 'tendencia' -que se diría ahora- y en la mitad de los juzgados cada vez queda más probada la financiación ilegal del partido de Génova por un entramado de golfos pero conocida, consentida, animada y, sobre todo, aprovechada por sus responsables.

Así seguimos en el eterno culebrón de lo que ocurre en Cataluña con un nuevo presidente del Parlament que hace dos días se definía en la redes sociales como 'diputado de la república catalana' y cuyo perfil ha cambiado por el de 'president del Parlament de Cataluña' y que ni en su discurso ni en sus 'vivas' finales pronunció la palabra 'república'. ¿Hacia dónde va Roger Torrent? Por ahora está más cerca de Bruselas que del palacio de la Zarzuela, que -justo es recordarlo- tampoco recibió a su antecesora en el cargo.

Poro Torrent juega al despiste: quiere 'volver a la unidad de la sociedad catalana' -cosa harto difícil a medio plazo- y tiene como su primer objetivo 'poner la institución al servicio de la ciudadanía y no de las fuerzas del 155'. Pero es que las fuerzas del 155 surgen porque se había roto previamente la legalidad en la institución que ahora presidida por él; de tanto equiparar la DUI con el 155, parece que algunos han perdido de qué fue antes y qué después. También promete el nuevo presidente 'materializar el mandato democrático surgido de las urnas el pasado 21 de diciembre', ¿Pero cómo interpreta ese mandato? ¿Se refiere a volver a la República de la que ahora no habla? Hace unos días Torrent ya había incluso explicado cómo se debería hacer esa vuelta: 'sin pedir permiso'. Mal empezamos -y no porque los diga Arrimadas- si el objetivo sigue siendo la proclamación de la república 'sin pedir permiso', porque entonces estamos en la caseta de salida: el objetivo sigue siendo la DUI y como consecuencia que el 155 o no se levante o vuelva.

Va a ser muy difícil solucionar este trance

Y es que sólo hay un camino para restablecer la normalidad al menos en las instituciones: respetar la Ley, aceptar las sentencias y negociar. Y más si se quiere, como ha hecho Torrent, 'respetar los votos que representan la voluntad popular'. Porque para hablar con propiedad tendría que haberse referido a los escaños y no a los votos porque, en votos, pierden aunque la Ley Electoral provoque estas contradicciones. Pero es que tampoco resulta de recibo pretender independizar un territorio contra la voluntad de la mitad de la población que lo rechaza. Va a ser muy difícil solucionar este trance y convendría hacerlo sin caer en el esperpento.