Aunque hacer deberes parece que mejora el aprendizaje de los alumnos de secuendaria de acuerdo con los estudios realizados con los datos PISA, estos mismos estudios sugieren también que los deberes refuerzan las desigualdades en el sistema educativo porque no todos los niños cuentan con las mismas condiciones materiales y apoyo para hacerlos en casa. Sin embargo, esta no parece ser la principal preocupación de quienes se oponen a ellos en España, según los datos recogidos en el estudio Ulises realizado por MyWord.

Entre los encuestados que opinan que los niños de 9 a 12 años, en general, no deberían hacer deberes, salvo en algunas ocasiones, las críticas que concitan mayor acuerdo son que los deberes no dejan tiempo para hacer otras cosas que consideramos valiosas para el desarrollo de nuestros hijos, como tocar un instrumento, bailar, jugar, leer (74%), o actividades deportivas que contrarrestan el sedentarismo y la creciente tendencia a la obesidad infantil (63%). Frente a ello 'sólo' el 40% de los que se oponen a los deberes en esas edades están de acuerdo con que 'los deberes generan injusticias porque los alumnos que cuentan con ayuda en casa, ya sea de sus padres o de profesores particulares, tienen ventaja respecto a aquellos que no disponen de ese apoyo'. De hecho, el coste de oportunidad de los deberes, es decir, lo que los niños dejan de hacer por culpa de ellos, son también la principal crítica que les hacen los partidarios de que los niños de 9 a 12 años hagan deberes todos o casi todos los días: un 26% de ellos creen que quitan tiempo para actividades creativas, y un 19% para hacer deporte, frente solo a un 17% que creen que aumentan la desigualdad.

Estos resutados sugieren que la controversia sobre los deberes no es un simple 'deberes sí, deberes no', sino que esconde en realidad un debate mucho más amplio, y quizá mal enfocado hasta ahora: un debate sobre el curriculum escolar, sobre lo que se considera necesario y valioso en el aprendizaje, y sobre cómo repartimos nuestro tiempo y el de nuestros hijos. Es muy revelador en este sentido que quienes señalan la conciliación de la vida laboral con el tiempo familiar y de ocio como característica primordial de su sociedad ideal -aproximadamente, la mitad de los encuestados-, son también más proclives a quejarse del tiempo que detraen los deberes de otras actividades necesarias para los niños, en comparación con quienes no conceden a la conciliación tanta importancia.