Querido Alberto:

Me tenías muy preocupado. Tanto tiempo sin saber de ti, después de haberlo sido (casi) todo en la política española me tenía ciertamente inquieto porque no te imaginaba rompiendo las farolas de la Moncloa como Javier Bardem en Los lunes al sol. Y ahora lo entiendo: como si fueras un fichaje estrella de la Liga de invierno, te contrata una constructora francesa de esas que hay que buscar en Google para saber cómo se escribe correctamente y que va a tener que hacer un primer esfuerzo en pronunciar bien todas las ‘erres’ de tu nombre: Alberto Ruiz-Gallardón. Témete lo peor.

No sé si es una puerta giratoria, o un túnel, o una zanja. Pero está claro que tú de hacer obras sabesQue tú fiches por una constructora es como si Esperanza Aguirre fuera la imagen de la próxima campaña de la Dirección General de Tráfico. Toda la vida al servicio de un fin acaba obteniendo su recompensa. Porque otra cosa no, pero a ti una obra te pone, te gusta y te entretiene más que a los jubilados. En esa otra vida que compartimos tú como alcalde/presidente y yo como plumilla Local no había en Madrid circunvalación sin soterrar o túnel sin calar que no fuera noticia al pensarlo, al diseñarlo, al licitarlo, al empezarlo, al acabarlo y, luego ya si eso, al pagarlo, porque también llegaron los números rojos. Pero nunca dejaríamos que la deuda nos estropease un buen titular ni una buena inauguración, ¿verdad? No sé si es una puerta giratoria, o un túnel, o una zanja. Pero está claro que tú de hacer obras sabes. De pagarlas, casi mejor que le vayan dado un Lexatin al del departamento financiero, aunque, como siempre se decía por los mentideros, no hay nada mejor que llegar a los sitios después de Gallardón porque no sabe hacer obras baratas.

Y para terminar, una serie de consideraciones: el casco nunca te ha quedado bien –es difícil que le quede bien a alguien, también hay que decirlo–, pero hay que llevarlo para cumplir con la Ley de Seguridad Laboral. En segundo lugar, hay que darle una vuelta al nombre de la filial española de Bouygues: que el titular sea "Gallardón ficha por Colas" –que así se llama la filial– tiene algo que no me encaja para el mercado español. Piénsalo. Y tercero: que no se despisten los franceses, que si hace falta soterrar Versalles, la Torre Eiffel o el Sena, seguro que te ofreces voluntario. En todo caso podrás estar más cerca de tu buena amiga Anne.  

P. D.: Espérate que Esperanza, llegado el momento, no fiche por la competencia con tal de fastidiarte.

Un soterrado saludo, Alfredo Menéndez