Miles de jóvenes llenan hoy mismo las calles de más de 40 ciudades españolas y en toda Europa para exigir acción política frente a la emergencia climática. Su futuro está en juego y vienen dispuestos a cambiarlo todo para que no cambie el clima.

Conscientes de que si el planeta fuera un banco ya lo habrían rescatado, la indignación toma las plazas. Es el 15M Climático. No les falta razón. Ya sufrimos la inacción climática en forma de muertes por contaminación, olas de calor, incendios, escasez de agua, migraciones forzadas, cosechas arruinadas y pérdida de oportunidades económicas. Y pese a los esfuerzos de las ciudades del cambio, seguimos sin impulsar las medidas urgentes y estructurales que requiere esta crisis climática que no hace más que agudizarse.

Los/as españoles/as más jóvenes se enfrentan a vivir la desertificación de la mitad sureste de su país, pero también a perder las enormes oportunidades económicas y sociales que generaría una transición ecológica justa y ambiciosa que no llega. Pero lo tienen claro: no quieren ser los próximos refugiados climáticos de Europa, ni quieren una salida injusta que les obligue a elegir entre el fin del mundo o el fin de mes cuando sean más mayores.

Por eso hoy se suman a la ola verde mundial de protestas por el clima que comenzó con las huelgas escolares de Greta Thunberg. Esta joven sueca de 16 años denunciaba frente al Parlamento de su país que "si el cambio climático nos deja sin futuro, de nada sirve ir a clase".

Prendió la mecha y el movimiento Fridays for Future se extendió por todo el mundo. Lideradas por jóvenes mujeres que también apoyaron el 8-M feminista, las protestas ya desbordan a la clase política en Europa y trastocan su agenda.

Expanden una ola verde política que comenzó a verse hace pocos meses con citas electorales que han situado a los partidos Verdes como principal alternativa progresista en varios países. Porque la ciudadanía está cansada de palabras huecas y lo que pide la juventud es actuar ya con ambición, visión política y responsabilidad. Desde hoy, la ola verde ya está aquí, en España, dispuesta a darle la vuelta a las prioridades políticas a pocas semanas de cuatro elecciones decisivas.

Mientras algunos buscarán sacar rédito de enfrentarnos por nuestros sentimientos nacionales, otros defenderemos la transición ecológica justa como una oportunidad para la cohesión social, nacional y europea. Porque el cambio climático nos afecta a todos y debemos afrontarlo juntos, sin dejar a nadie atrás. Desde las ciudades que salvan vidas hasta una Europa cuyo futuro será negro si no logra ser verde, convirtamos nuestra acción climática en el eje vertebrador de un nuevo proyecto de país y europeo.