Pedro Sánchez siempre gana

Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno al inicio en el debate de la quinta prórroga del estado de alarma.
EFE/ Ballesteros

Se ha definido la política como el arte de lo posible. Esta máxima, como otras, ha sido superada por el presidente del Gobierno español. Pedro Sánchez ha conseguido que la política sea el arte de lo improbable. Todo aquello que no era factible que ocurriera, Sánchez ha conseguido que ocurra.

El virtuosismo en el manejo de sus propias debilidades le llevó a ganar dos veces el liderazgo del PSOE contra la dirección del partido. Convirtió el peor resultado electoral de la historia socialista en una palanca para llegar al poder mediante una moción de censura, algo inédito. Y después ha hecho malabares como un artista circense con los platillos chinos. Cuando los mantiene en el aire, gana. Cuando se le caen, gana.

"Todo aquello que no era factible que ocurriera, Sánchez ha conseguido que ocurra"

Sánchez ha convertido en religión la expresión anglosajona del win win: ganar o ganar. Su audacia, a veces temeraria, le ha salido bien casi siempre. Y cuando comete un error, resuelve el problema aplicando más audacia y temeridad. Si consigue el apoyo de ERC, win. Si es con Ciudadanos, win.

Y así lo ha hecho para aprobar las sucesivas prórrogas del estado de alarma. El partido de Inés Arrimadas lucha por existir. Ha llegado al convencimiento de que eso ocurrirá generando la sensación de ser un partido útil. Y su conclusión es que ser útil es llegar a acuerdos con el Gobierno, aunque lo presida Pedro Sánchez, lo vicepresida Pablo Iglesias y tenga el apoyo del PNV, a quienes antes demonizaba.

Ciudadanos trata de convencer al público asistente de que las votaciones del estado de alarma son solo sobre el estado de alarma. Pero la realidad es que se han convertido en un examen a la gestión del Gobierno y, por tanto, en una batalla política que sitúa a cada uno en un bando, se quiera o no: quienes facilitan la prórroga del estado de alarma no pueden evitar la imagen de que apoyan a Sánchez, para bien o para mal.

"El objetivo es seguir al mando hoy. Como mucho mañana. Pasado mañana es el más allá"

Este es el fruto de la creciente tensión que vive el país. Hay mayor crispación en las calles. Hasta los escraches, en una y otra dirección, se han normalizado a los ojos de los más fanáticos ante la evidencia de su gran utilidad política, porque los primeros que los organizaron en España ya han alcanzado el gobierno o bien ocupan alcaldías tan importantes como la de Barcelona.

Gabriel Rufián, portavoz de ERC, le dijo ayer a Pedro Sánchez en el Congreso que "en política no se puede vivir cada quince días", buscando un acuerdo para cada votación. Pero, en estos tiempos, el ejercicio del poder ha aparcado los prejuicios y los límites. No existe el medio plazo. Y el largo plazo ni siquiera aparece ya en los manuales. El objetivo es seguir al mando hoy. Como mucho mañana. Pasado mañana es el más allá, y se hará lo que haga falta. Cualquier cosa.

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