Paradojas de la pandemia

Una joven se vacuna contra la COVID en Canarias.
Una joven se vacuna contra la Covid en Canarias.
EFE

Siete meses después de que se administrara en España la primera vacuna contra la Covid, hemos entrado en una fase de preocupante confusión. El nuestro es uno de los países del mundo que tiene un mayor porcentaje de su población con la pauta completa y, sin embargo, es uno de los países del mundo con peor incidencia del virus. La aparente paradoja se explicaría por el hecho de que la inmensa mayoría de los nuevos contagios se produce en la franja de edad más joven, donde la vacunación apenas se ha iniciado. Pero en nuestro entorno europeo tampoco se ha vacunado todavía a los más jóvenes y no sufren una quinta ola tan intensa como la nuestra.

La buena noticia es que los jóvenes disfrutan de una mayor resistencia a los efectos del coronavirus, aunque eso no evita que muchos lo estén sufriendo. La mala noticia es todo lo demás, porque sube el porcentaje de camas hospitalarias y de UCI ocupadas por enfermos Covid, se endurecen las restricciones y se extiende una sensación general de desmotivación y pesadumbre que resulta muy difícil de gestionar, cuando ya llevamos un año y medio de insufrible pandemia.

"Si hubiéramos vacunado a los más jóvenes en el mes de junio, quizá hubiéramos evitado esta escalada de contagios"

Otro efecto colateral de esta situación es la creciente tensión política entre las distintas administraciones. Varios gobiernos autonómicos se quejan de que no les llegan dosis suficientes. El Gobierno central responde que llegan las que estaban previstas y, en su caso, recuerda que el número de dosis disponibles depende de las autoridades europeas, que han centralizado la compra en Bruselas. Hay una evidente desesperación, porque es probable que, si hubiéramos vacunado a los más jóvenes en el mes de junio, quizá hubiéramos evitado esta escalada vertical de los contagios que sufrimos en julio.

Este debate será parte de la discusión de este viernes en la Conferencia de Presidentes. Pedro Sánchez ha convocado en Salamanca a los presidentes autonómicos. Irán los que siempre van y faltará quien tienden a faltar, porque se considera por encima de los demás. Pero no será fácil el acuerdo, como no lo ha sido desde que esta enfermedad se nos vino encima en febrero de 2020. Las comunidades quieren más vacunas y el gobierno tiene un margen muy estrecho, si es que lo tiene. También piden un marco legal que les permita establecer toques de queda no solo locales, sino autonómicos, y, salvo novedad, el presidente Sánchez ya ha dejado claro que no lo hará, porque eso le obligaría a pactar demasiadas cosas con demasiados partidos.

La pandemia no ha sido un ejemplo de unidad salvo, quizá, en los dos primeros meses, durante el duro tiempo del confinamiento. Y nada hace pensar que esa triste situación vaya a cambiar cuando lo que prima es el ‘sálvese quien pueda’.

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