Desafíos en Cataluña

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, interviene en una rueda de prensa posterior a la Comisión de Presupuestos en el Congreso de los Diputados, en Madrid, (España), a 24 de noviembre de 2020.
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián.
EUROPA PRESS/E. Parra. POOL

Una vez resuelta la etapa volante de los Presupuestos Generales del Estado, con gran éxito para Pedro Sánchez, la meta más inmediata de la política española se sitúa ahora en Cataluña. Si la evolución del virus lo permite, el 14 de febrero habrá elecciones autonómicas, con muchas dudas por resolver.

La primera consiste en la costumbre de analizar los resultados electorales como si fueran un referéndum: cuántos votos tienen los partidos independentistas y cuántos, los no independentistas. Hasta ahora, los no independentistas suelen sumar más votos, pero menos escaños en el parlamento catalán.

ERC aspira a superar la lista patrocinada por el prófugo Carles Puigdemont y pone en hibernación la república catalana

La segunda duda tiene que ver con la batalla interna en el independentismo. Esquerra Republicana lleva años tratando de superar a la lista patrocinada por el prófugoCarles Puigdemont. Ahora, con su apuesta pragmática por sostener al Gobierno de Pedro Sánchez, ERC aspira a alcanzar su objetivo de tanto tiempo y pone en hibernación la república catalana.

Cuando se resuelva esa duda se nos planteará la tercera: ¿volverá a haber un Gobierno de coalición conformado solo por independentistas? Así ha sido en los últimos años. Pero no se puede descartar ahora que Esquerra, la lista de Podemos en Cataluña y los socialistas catalanes del PSC estén dispuestos a resucitar el tripartito que las izquierdas catalanas ensayaron en 2003 y 2006.

No auguran a Cs nada parecido al resultado de las anteriores autonómicas. La duda es hasta dónde caerá

Al otro lado del espectro político, la contienda en el centroderecha españolista promete ser intensa. Ciudadanos fue el partido más votado de Cataluña en las anteriores elecciones. Ahora se presenta a las elecciones catalanas después de su descalabro en las generales de noviembre de 2019 y tras haber hecho un intento improductivo de pactar los Presupuestos con el Gobierno Sánchez-Iglesias. Los sondeos no auguran a Ciudadanos nada parecido al resultado que obtuvo en las anteriores autonómicas. La duda es hasta dónde caerá. Y hasta dónde el PP será capaz de recuperar parte del voto que perdió en favor, precisamente, de Ciudadanos.

Al mismo tiempo, Vox comparece en esta cita electoral después de su éxito en las últimas generales, en las que alcanzó 52 diputados, mientras Ciudadanos pasaba de 57 a 10. Si se produjese un movimiento equivalente en el electorado catalán, Vox se convertiría en una fuerza política relevante en Cataluña. Y eso afectaría tanto a Ciudadanos como al PP. Porque los populares tienen dos retos en las autonómicas: evitar que Vox dé el sorpassoy recuperar escaños perdidos frente a Ciudadanos.

Ese doble desafío puede marcar el futuro del PP en lo que resta de legislatura nacional, con el objetivo de crecer a costa de Ciudadanos y de Vox, reunificando el voto del centroderecha en Pablo Casado. Ardua labor.

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