Juan Luis Saldaña  Periodista y escritor

Un desastre muy repartido

<strong>Cofradía de la Suerte.</strong> Los personajes que se aparecen cada año en el salón de Sorteos de Loterías y Apuestas del Estado son a cada cual más original. Este grupo ha llegado ataviado con sombreros hechos con décims. Si les toca el <em>Gordo</em>, procurarán no lanzarlos al aire, sino llevarlos directamente al banco.
La suerte hay que buscarla. En la lotería también. 
Juanjo Martín / EFE

Tengo una bola de cristal. Entre otras cosas, he visto claramente a quién no le va a tocar la lotería mañana. Acompáñenme en esta triste historia. No les va a tocar nada a los autónomos. Nadie los ayudará porque casi ningún miembro del poder legislativo y ejecutivo sabe qué es ser autónomo. Los van a seguir sangrando poco a poco con la pedrea de los impuestos indirectos y la cuota, que tiende a subir como un globo lleno de helio. Tampoco van a tener suerte este año los que siguen de ERTE y, en especial, los que no han cobrado hace dos meses por un fallo informático del SEPE.

La gente que ha perdido su empleo en el sector del automóvil tampoco tendrá fortuna en el bombo. La planta de Nissan en Barcelona y la de Volkswagen en Navarra no van a repartir millones. Las familias y empresas que soportan la subida del precio de la luz lo tienen también complicado. Nadie habla de ellas. Por lo visto, la pobreza energética no es empírica, es solo ideológica. A la mayor parte de los sindicatos ya les ha tocado la lotería de los fondos europeos y algunas otras a las que están abonados. Mañana también ganan. Silencio y vergüenza. Cazo y obediencia. Nada nuevo. La hostelería, el turismo, el transporte, el sector de las ferias y congresos llevan algunos décimos, empezaban a oler la esperanza. No los veo muy finos. Les va a tocar esperar.

Las víctimas de desastres naturales han tenido mucha atención y minutos de Telediario. Tampoco les sonreirá la suerte. Ni a los del volcán de La Palma, ni a los de la crecida del Ebro les van a llegar las ayudas demasiado rápido. Habrá que esperar unos meses. No va a ser el año de algunos agricultores que lo han perdido todo. Los productores de leche seguirán de muy mala leche. Los sanitarios tampoco ganan. No se quejaron en su día, no hablaron de algunos desastres evidentes. Seguirán tan determinados y heroicos como mudos. Sometidos a la política y a su miedo mafioso.

"Las familias y empresas que soportan la subida del precio de la luz lo tienen también complicado. Nadie habla de ellas. Por lo visto, la pobreza energética no es empírica, es solo ideológica"

Los profesores de filosofía no van a ganar alumnos en algún quinto premio. Seguirán recordando que hacerse preguntas es necesario. Los peluqueros, cerca de cumplir el décimo año de “esfuerzo temporal” en el IVA no van a ser millonarios en el sorteo de mañana. Las víctimas del terrorismo y las minorías sociológicas no se llevan nada. Molestan. Tampoco ganan. La oposición seguirá haciéndose la manicura. La Casa Real, que no juega el número 00000 –es una leyenda urbana-, no ganará nada.

Releo el panorama. Después, miro el debate político y no entiendo nada. No coincide demasiado. En fin, seré un exagerado. No pasa nada. Seguro que el anuncio de la lotería, el otro de salchichas o el de esa crema con alcohol nos recuerdan lo importante que es la Navidad y nos devuelven la esperanza. Enhorabuena a los premiados.

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