Elías Israel  Periodista

La última patada a Koeman

Ronald Koeman, entrenador del Barcelona
Ronald Koeman, entrenador del Barcelona
EFE

Ronald Koeman ya es historia en el Barcelona y su legado como entrenador está en las antípodas de su impagable herencia como jugador. Ya podrá irse a jugar al golf cinco días a la semana y sobreponerse a este vía crucis que ha supuesto su andadura en el banquillo azulgrana, con unas faltas de respeto y un ninguneo impropios de una entidad a la que se supone grandeza, pero que anda dando tumbos entre las tinieblas de una crisis institucional y deportiva que parece no tener fin. Eso nunca debió soportarlo un mito del club, porque hay maneras de patear y escupir el prestigio de un profesional, que no tienen nada que ver con la lamentable manera de salir del Camp Nou el pasado domingo, con su mujer sufriendo a su lado. Desde el regreso de Laporta a la presidencia, Koeman ha vagado como alma en pena, sabedor que la guillotina profesional caería más pronto que tarde. Desde esa mirada, demasiado ha durado.

La desconfianza de un presidente es la peor banderilla con la que puede trabajar un entrenador y mucho más si el máximo dirigente de un club airea esa desconfianza en público y en privado. Esa hostilidad la percibe el futbolista y, en cuanto los resultados no acompañan, esa desconfianza se cuela por las rendijas del vestuario y son los jugadores los que no creen en el entrenador. La insignificancia en El Clásico y la demostración de que el Rayo Vallecano es hoy mejor equipo que el Barça han supuesto el remate.

Laporta necesita otro entrenador que ilusione y un gran escudo, porque la afición no es tonta y sabe donde tiene que mirar a partir de ahora para pedir las explicaciones al paulatino deterioro del club que aman. Por muchos sueños que tuviese con técnicos como Ten Hag o Naggelsman, la realidad es que Xavi Hernández es el único nombre que puede cambiar el aire de pesimismo que rodea el barcelonismo desde la marcha de Messi y con la crudeza de las arcas vacías. El límite salarial solo permite pagar 3 millones de euros al próximo entrenador y a su nuevo equipo de trabajo, una broma para un club como el Barça, especialmente sabiendo lo que cobran sus futbolistas. Xavi ya lo dijo en 20minutos hace unos días en una sensacional y oportuna entrevista. Su regreso está más cerca que nunca y esa, aunque no lo parezca, es una banderilla para Laporta. El entrenador del candidato Víctor Font es el futuro del Barça, mal que le pese a su actual presidente…

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