Trump, en la cuerda floja

El presidente de EE UU, Donald Trump, en la Casa Blanca, durante la votación sobre su 'impeachment' en la Cámara de Representantes.
El presidente de EE UU, Donald Trump, en la Casa Blanca, durante el debate en la Cámara de Representantes previo a la votación sobre su 'impeachment'.
MICHAEL REYNOLDS / EFE

Un castizo dirá que apuntaba maneras… Lo cierto es que cuando Donald Trump asumió la Presidencia de los Estados Unidos fueron muchos los que anticiparon que con los meses sería carne de "impeachment", el deshonroso proceso de destitución al que apenas tres de sus 44 antecesores fueron sometidos. Tres años después, la Cámara de Representantes le ha abierto y encarrilado un proceso que, de culminar, acabaría obligándole a abandonar la Casa Blanca y, por lo tanto, el poder.

Después de escuchar 26 testimonios, doce de ellos abiertos a las cámaras de televisión, la mayoría de los representantes (fijada en 218) le considera culpable de abuso de poder y obstrucción del Congreso. Las acusaciones se han centrado en torno a las gestiones y amenazas que tanto él mismo como su abogado, Rudolph Giuliani, ejercieron sobre el presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, para que investigara y denunciase cualquier actividad empresarial realizada por un hijo del exvicepresidente de EE UU Joe Biden, a quien intuye su principal opositor en la reelección.

Ahora, el "impeachament" pasará al Senado, donde deberá ser respaldado por un tercio de sus miembros. La mayoría republicana en esta Cámara anticipa que, a pesar de que en el partido están muy hartos de sus excentricidades, no prosperará. En cualquier caso, para Trump ya es una deshonra tener que pasar por ese trance en el que su trayectoria va a ser cuestionada, delatada y criticada. Y muy negativo al coincidir con las primarias que están arrancando de cara a las elecciones del año que viene donde su candidatura acentuará la división que genera y estimulará a sus detractores.

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