¡El momento de la ilusión y la esperanza!

Sònia Guerra Sònia Guerra LópezDiputada, portavoz de Derechos Sociales del Grupo Parlamentario Socialista y Secretaria de Políticas Feministas del PSCOPINIÓN
  • Sònia Guerra es portavoz de Derechos Sociales, diputada por Barcelona y secretaria de Políticas Feministas del PSC.
Salvador Illa
El candidato a la presidencia de la Generalitat por el PSC, Salvador Illa.
EFE/Toni Albir Illa

Los y las socialistas han ganado las elecciones en Catalunya, y lo han hecho pese a la pandemia, pese a la baja participación (53,5%) y pese a las fake news declinadas día sí, día también, a diestro y siniestro, contra Salvador Illa, el candidato del PSC y vencedor de los comicios catalanes.

El socialismo catalán ha sido la fuerza política más votada, 652.858 votos frente a los 603.607 de ERC, con la que ha empatado en escaños (33). Estamos ante un hecho insólito e histórico. Por primera vez el PSC lidera el ranking de los escaños. Y lo hace pese a la ley electoral vigente en Catalunya, la única comunidad autónoma sin legislación propia en la materia. Paradojas del nacionalismo catalán.

Pero el análisis electoral del pasado 14 de febrero debe hacerse también desde el punto de vista del eje izquierda-derecha. La mayoría de ciudadanos y ciudadanas han votado a fuerzas que ideológicamente se sitúan en la izquierda del tablero político (1.640.178 versus 1.052.855). Y, sin duda, este es el eje que debe predominar en la conformación del futuro Govern de la Generalitat. Solo así se priorizarán políticas públicas que den respuesta a las necesidades reales de los catalanes. También de las catalanas.

"Es momento de presidentes que se emocionan al nombrar a su familia"

Las mujeres también se han pronunciado en estos comicios. Y han apoyado mayoritariamente al PSC, como recoge el sondeo de Gad3 para TV3. Conscientes de que todos los avances conseguidos por y para ellas, en nuestro país, han venido de la mano de gobiernos socialistas, tanto a nivel estatal como autonómico, muchas han decidido emular a Mary Wollstonecraft, y reivindicar con su sufragio la agenda política feminista. Una agenda basada en políticas públicas para hacer de Cataluña un lugar más justo, más igualitario y, en definitiva, más democrático: la lucha contra la violencia machista, la coeducación a lo largo de la vida, la promoción de las carreras STEM para niñas, adolescentes y jóvenes; la eliminación de la discriminación laboral y la brecha salarial; la promoción de la corresponsabilidad de mujeres y hombres; y la ruptura de techos de cristal, tanto en el sector privado como en el público, así como en política. En este punto urge recordar que Salvador Illa fue el único candidato (léase en ese falso neutro universal que incluye a las mujeres) que se comprometió a hacer el primer Govern paritario de Catalunya.

La sociedad catalana ha passat pàgina y el Govern que se constituya debe estar a la altura de las circunstancias. Para luchar contra la extrema derecha negacionista, para combatir los populismos trumpianos, pero sobre todo y ante todo, para mejorar la vida de la ciudadanía, ganar en igualdad efectiva y acabar con las discriminaciones estructurales que sufrimos las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, es momento de alejarnos de epopeyas caballerescas sesgadas por modelos de masculinidad decimonónicos. Es momento de presidentes que se emocionan al nombrar a su familia o recordar a su amigo exitus durante la campaña. Es el momento de pasar de lo imposible a lo verdadero. ¡Es el momento de la ilusión y la esperanza!

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