Sarah Morris  Corresponsal británica en España

Regreso a los 90

<p>Sesión en el Parlamento Británico.</p>
Imagen de archivo de una sesión en el Parlamento Británico.
ROGER HARRIS / EFE

Es la vuelta a los años 90. En el Reino Unido, una palabra está en todos los medios cómo hace un cuarto de siglo: sleaze. El diccionario de Oxford lo define cómo "un comportamiento o actividad inmorales, sórdidos o corruptos". Incluso la prensa más cercana al gobierno de Boris Johnson está repleta con los escándalos del Primer Ministro y de algunos diputados conservadores. “Diputados sin vergüenza se ahogan de nuevo en corrupción”, dice una portada de The Daily Mail.

Johnson y su gobierno han estado involucrados con anterioridad en varios escándalos, pero el caso de Owen Paterson parece marcar un antes y después. El primer ministro ha indignado con un plan para cambiar las reglas de juego del comité de ética del Parlamento con la intención de salvar a Paterson, que iba a ser sancionado por haber utilizado su posición a favor de una empresa que le contrató. Desde entonces, los periodistas miran aún con más lupa los, a menudo muy bien pagados, segundos trabajos de los diputados y no paran de encontrar más actividades dudosas.

Las portadas de los periódicos nos recuerdan los de los últimos años del gobierno de John Major, que terminaron con una pérdida de la mayoría parlamentaria del gobierno conservador por las dimisiones y la victoria de Tony Blair en la elección de 1997. Algunos británicos sueñan incluso con la vuelta de un superhéroe de aquella época: el periodista de guerra de la BBC Martin Bell

Bell se presentó en Tatton, en el noroeste de Inglaterra, como candidato independiente para un escaño que ocupaba el diputado del Partido Conservador, Neil Hamilton, uno de los acusados por haber aceptado dinero para hacer determinadas intervenciones en el Parlamento. Los otros partidos de la oposición no presentaron candidato en la circunscripción, apoyando así al candidato anticorrupción. Bell ganó por una mayoría de 11.000, votos donde los conservadores habían obtenido 22.000, para devolver un poco de decencia a nuestro Parlamento

En lugar de una capa y un traje ceñido, se vestía en un traje blanco, el símbolo de pureza. Ahora tiene ya 83 años, pero aún así los Demócratas Liberales intentaron convencerle de volver a la lucha contra la corrupción, según el periódico regional el Shropshire Star.

"Algunos creen que los días del hasta ahora intocable Boris Johnson podrían estar contados"

Bell dice que no se presentará en Shropshire, pero sí anima a otros candidatos anticorrupción. “Tengo la sensación que la situación es peor que al final de los años 90", cuenta Martin Bell a The TimesEscribiendo en The Daily Mail, dice: "Cuando un diputado de cualquier partido rompe las reglas, los otros partidos deberían retirar sus candidatos para dejar el camino libre a uno independiente".

Los partidos de la oposición no parecen por la labor de apoyar un candidato anticorrupción en Shropshire, donde Paterson ha dimitido. Aún así, algunos creen que los días del hasta ahora intocable Johnson podrían estar contados. El Partido Laborista tendría hoy el 40% de los votos frente al 34% del partido Conservador según un sondeo publicado por el Daily Mail, cuando la semana anterior los conservadores ganaban por tres puntos porcentuales. 

Lo peor para Johnson es que la mayoría de los diputados conservadores, siguiendo sus ordenes para votar un cambio de reglas, ahora se sienten idiotas con su bandazo, al dejarlas de momento cómo están. “Cada día que pasa, los conservadores tienen razones para arrepentirse de la lealtad que mostraron (...) a un 10 Downing Street incompetente”, escribe Fraser Nelson, comentarista en el periódico más conservador The Daily Telegraph, “la autoridad del Primer Ministro (...) quizás no se recuperará nunca de los sucesos de las últimas dos semanas".

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