Juan Luis Saldaña  Periodista y escritor
OPINIÓN

Ramón García está triste. ¡Viva Ramonchu!

Ibai y Ramón García en las Campanadas a 2022
Ibai y Ramón García en las Campanadas.
Ibai

Gracias, Ramón García. Gracias por decirlo. Gracias por contarnos que odias la Navidad, que estás triste y un poco enfadado con el mundo porque este año has perdido a tu madre y te has divorciado. Ramón, estamos contigo. Te queremos y te apoyamos. Creíamos que eras el cuñado perfecto, ese que va a casa de la suegra con bombones, que trata a la madre de su mujer con educación y le dice cien veces el nombre de pila y lo guapa que está.

Gracias, Ramón por ser humano. Si rascas siempre hay algo más. Gracias por enseñarnos a amarte. Yo creía que eras un muñeco, un ser sin sentimientos, sin vida. Pensaba que eras una de esas personas a las que todo les parece bien. Pero a los personajes de la tele también les van las cosas mal y, a veces, sufren y tienen ganas de mandarlo todo a la mierda. Te confieso que me caías mal y ahora me resultas simpático. Yo hacía la desconexión regional de tu programa de radio, Ramón. Conozco a tu público.

"Gracias por querer entender, por seguir aprendiendo, por no dejar de luchar, aunque te apetezca meterte en la cama y no salir"

Gracias, Ramón por no rendirte, por llamar a Ibai Llanos por teléfono y meterte en su fiesta de las campanadas. Gracias por querer entender, por seguir aprendiendo, por no dejar de luchar, aunque te apetezca meterte en la cama y no salir. Habla con Ibai y vuelve a montar el Grand Prix. Puedes hacerlo. Con vaquilla y todo. Los animalistas que arreen.

Puedo imaginar cómo te sentías a tus sesenta años recién cumplidos rodeado de veinteañeros, contando del uno al doce, con la publicidad de la empresa de patatas fritas fundada por José Gregorio Furió en 1929 sobreimpresa en la pantalla. Dijiste “feliz 2020” a propósito para conseguir más impacto. Lo lograste. Estás en el ajo, Ramón. Permíteme que te diga una cosa, podrías haberte quitado la capa. Quizá de ahí hubiera salido una persona nueva, más liberada. Piénsalo.

Me gusta ver cortes de tu programa “En Compañía” de Castilla-La Mancha Media. Te veo vivo cuando hablas con la gente mayor y compartes su tristeza con la tuya. Me gusta cómo le respondes a uno que dice “yo no veo la tele” con desdén como si la tele fuera una mierda: “igual la mierda la hace usted”. Todo se cura, Ramón. Eres un luchador. Me encantará saber que vas a estar bien y que encontrarás un sentido a todo lo que has sufrido. Y también me gustaría saber que en las próximas Navidades, o quizá en las siguientes, vas a ser feliz. Sigues siendo joven, lo serás siempre. Aprovéchalo. 

¡Viva Ramón García!

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