Genoveva Crespo  Periodista

Políticas

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (2º dcha), la vicepresidenta del Gobierno valenciano, Mónica Oltra (c) , la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (i) ,la líder de Más Madrid, Mónica García (2º izq) , y la portavoz del MDyC en Ceuta, Fátima Hamed (d)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (2º dcha), la vicepresidenta del Gobierno valenciano, Mónica Oltra (c) , la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (i) ,la líder de Más Madrid, Mónica García (2º izq) , y la portavoz del MDyC en Ceuta, Fátima Hamed (d)
EFE

Entre las nuevas formas de feminismos y la utilización política y mercantil de la necesidad de contar con las mujeres, cada vez coincido más con colegas y amigas, en general feministas veteranas, que no se reconocen en episodios recientes de esta larga batalla.

Desde luego, discrepan del neofeminismo que ampara el ministerio de Irene Montero, donde se confunde la lucha de las mujeres por la igualdad con la cobertura al derecho de las personas a ser lo que quieran ser.

Por supuesto, son mujeres que hacen suya la batalla para exigir una presencia paritaria en la política, la empresa y la sociedad, y que así se traduzca en la ocupación de puestos y en su expresión pública. Pero eso no significa sentirse cómodas con eventos diseñados para rentabilizar comercialmente esa batalla.

Como despierta dudas la estrategia de 'otras políticas' lanzada por Yolanda Díaz. Ya hemos visto que sus seguidores han aplaudido su paso adelante con entusiasmo, que ella misma ve como “el principio de algo maravilloso”. Pero, pese a ese calor y a las profecías del otrora poderoso oráculo Iván Redondo, que sostiene que puede ser presidenta, no parece que vaya a desbancar al PSOE, aunque a los propios socialistas les venga bien tener un grupo bien posicionado a su izquierda para articular mayorías. De nuevo, aunque toque distintas músicas que interesan a la izquierda, una alineación de solo mujeres transmite por sí misma exclusión y corre serio riesgo de estar abocada a ser una nueva expresión de 'ismos' en vez de una respuesta global a los problemas del mundo, que es la aspiración histórica de toda gran formación política.

Son 'ismos' que además se retroalimentan desde los extremos e incrementan la polarización en vez de dar respuestas transversales... ahí esta Vox, ahondando en el machismo irredento de una parte de nuestra sociedad.

Sin dudar de la valía de algunas de las mujeres presentes en Valencia, exhibiéndose solo en femenino se limitan ellas mismas. Eso sí: no son un aquelarre.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento