Parar para resurgir

Justin Bieber, en el adelanto de su nuevo sencillo.
Justin Bieber, en el adelanto de su nuevo sencillo.
JUSTIN BIEBER / YOUTUBE

En la música, como en la vida, los silencios son muy importantes. Son como una hache, como una coma o como un regalo navideño que va más allá de un compromiso familiar. Puede que en ocasiones no se perciban con claridad, pero siempre, o casi siempre, marcan la diferencia y hacen que el camino transcurra por unos derroteros u otros.

Justin Bieber lleva años en silencio. Concretamente, han pasado cinco desde que publicó su último disco y, aunque ha participado en colaboraciones con artistas de todo tipo, no ha editado un álbum completo desde Purpose, el LP con el que conquistó el mundo demostrando que era mucho más que la flor de un día. El éxito le llegó desde muy joven y la fama, sin ninguna duda, le abrumó. Las malas compañías, el poder, el dinero fácil y la falta de perspectiva hicieron del cantante canadiense un auténtico niño perdido.

Justin Bieber se tuvo que apartar del foco mediático, con todo lo que ello conlleva: corrió el riesgo de que su público nos olvidásemos de él; sintió el vacío de desaparecer, como tantos otros, de las carpetas de millones de jóvenes de todo el mundo; pero es listo y aprovechó su ausencia para, más allá de alejarse, reconectarse, sanarse y meditar, incluso con la ayuda de Dios. Bieber paró para conocerse y reencontarse. Y es que, en algún momento, todos nos perdemos y vamos a la deriva y a algunos el simple hecho de volver a casa por Navidad nos ayuda a recordar nuestro origen y tomar el camino correcto.

Justin vuelve a sonar. Vuelve a hacer lo que para unos será ruido y para otros una banda sonora de vida. Estoy deseando escuchar uno de los discos, por no decir el disco, que marcará el sonido de 2020 y que supondrá el resurgir de una estrella. ¡Qué importante es parar!

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