Hombre, Fernando, tú aquí otra vez...

El piloto español de Fórmula 1 Fernando Alonso (i), de McLaren, y el británico Lewis Hamilton.
Fernando Alonso y Lewis Hamilton.
EFE

La frase que da el título a mi columna no es un llamamiento directo al protagonista de esta historia, que también, sino una expresión que escuché hace un año en el circuito de Le Mans

En plena noche y con un frío digno de enero en la sanabresa Laguna de los Peces, un ingeniero hispanoparlante del equipo Toyota se veía sorprendido por un Alonso que prefirió ir a estudiar los datos del compañero que en ese momento estaba rodando a quedarse descansando para el relevo que le tocaba después en las 24 horas. Le recibió sonriente, y le espetó un "Hombre, Fernando, tú otra vez aquí...'"

La expresión del mecánico no fue tanto de sorpresa como de ironía: ya se habían acostumbrado a que Alonso quiere tenerlo todo bajo control. Horas después, un golpe de suerte se aliaba con él y le daba su segunda victoria en la carrera más grande del mundo. La fortuna también requiere un cierto control.

En el tercer advenimiento de Fernando Alonso a Renault, le hará falta una buena dosis. La escuadra del rombo tiene poco que ver con la que le elevó a los altares en 2005 y 2006, ni Cyril Abiteboul es Flavio Briatore, para lo bueno y para lo malo. Esta se parece más a la de 2008 del 'crashgate' (no veo yo a Esteban Ocon haciendo un Nelsinho Piquet. Ni a Ocon ni a ningún piloto decente), pero con un Alonso que ya peina alguna cana que otra y que a sus 40 años se enfrentará a veinteañeros que compaginan el gimnasio con Twitch y no por culpa de una pandemia, como él.

Alonso necesitará un contexto favorable, y eso no es trabajo suyo exclusivamente, para que el Renault de 2021 no esté peleando por ser 8º o 9º, que eso ya lo ha vivido, sino por disputarle la tercera, la segunda o incluso la primera posición a la Ferrari que llevará su amigo Carlos Sainz y a su viejo rival Lewis Hamilton, si es que no ha dejado el deporte para irse a salvar ballenas jorobadas a la Península de Snaefelsnes o lo que sea que dicte la agenda del buen activista en ese momento.

Este, sí o sí, será el último baile de Fernando Alonso en los monoplazas teóricamente más punteros del mundo. Quiere despedirse a lo grande, no sólo por prestigio o respeto de sus rivales, que le sale por los cuatro costados (Vettel sigue sin asiento para 2021, ¿por qué será?), sino porque le queda la espina de no haber ganado el tercer campeonato que hasta en tres ocasiones rozó.

Suerte, un buen coche, y quizá en 2022 (¿o ya en 2021?) Alonso vuelva a escuchar eso de 'Hombre, Fernando, tú otra vez aquí...' en la gala de campeones de la FIA.

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