¿Quién no se ha masturbado alguna vez?

Iñaki Cano  Redactor Sportyou
Una imagen de Víctor Sánchez del Amo, en su etapa como entrenador del Deportivo de La Coruña.
Víctor Sánchez del Amo.
EFE

Que levanten la mano o tiren la primera piedra los que estén limpios de culpa. Aquellos ‘santos’, que den un paso al frente y que lapiden a los pecadores. Pero si van a tirar piedras en contra de los culpables, que apunten bien y que den a los mafiosos delincuentes que entran sin permiso en mi intimidad. En este caso, en la de Víctor Sánchez del Amo.

Aunque yo no esté de acuerdo con masturbarse delante del ordenador viendo a una señora a través de una pantalla, Víctor no ha cometido ningún delito. No diré que de esta agua no beberé, pero intentaré no cometer ese error, que me avergonzaría el resto de mis días si me descubrieran como a Sánchez del Amo. Tal y cómo me consta que le está sucediendo a él.

¿Se ha equivocado? Sí. ¿Debería haber tomado precauciones? También sí. ¿Tanta era la necesidad como para no poder esperar? Seguramente podría haberlo evitado, pero pese a todo, no hay delito en masturbarse a la salud de quien le dé la gana, aunque esté feo y mal visto por esta sociedad de mil caras. El tocamiento de Víctor no es lo más grave de esta historia; lo peor es que hay gente que hace negocio metiéndose en tu intimidad, que debe protegerla el artículo 18 de nuestra Constitución.

"No hay delito en masturbarse a la salud de quien le dé la gana, aunque esté feo y mal visto por esta sociedad de mil caras"

Lo último, es que al ser un acto indecoroso, a Víctor le despiden de su trabajo por la imagen que le ha dado al Málaga del jeque Al Thani, como si la imagen del club y del dueño estuvieran limpias. Sin querer acusar a nadie de nada, Dios me libre, es muy sospechoso, o al menos para mi, que después de las duras declaraciones de Víctor unos días antes salgan las imágenes que le han dado libertad al dueño del club para cesarle, y además preguntarle si esa masturbación es la verdad del que fuera entrenador del Málaga CF.

Ojalá se descubran pronto a los delincuentes, que después de pedirle mucho dinero a Víctor hicieron públicas las vergüenzas del madrileño. Ya sin remisión arrastrará esas cadenas de ¿culpabilidad? el resto de su vida, mientras que a los delincuentes seguiremos tapándoles las caras de sus sucios negocios, sin que sean castigados como se merecen los violadores de nuestras intimidades. Mientras Víctor Sánchez del Amo se esconde avergonzado por masturbarse en su intimidad, otros, en redes sociales campan por sus respetos, perdiéndole y faltándole los mismos al resto del mundo. 

Esta es la sociedad que hemos construido, y de la que yo me avergüenzo mucho más que la masturbación de Víctor, que será la más cara de su vida. Y quiero que quede claro que no la defiendo, pero lo que pido es que defiendan mi derecho a la intimidad.

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