De la mascarilla al pintalabios

  • "Hay un sector, el de la cosmética, que se frota las manos, porque al fin ha llegado la hora de resarcirse"
Imagen de archivo de un pintalabios.
Imagen de archivo de un pintalabios.
©GTRESONLINE

Al final, ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos. Y no lo digo por este voluble mes de junio, que, sin atender razones de refranero, nos ha tenido, pasado ya el cuarenta de mayo, alternando el bañador con la gabardina y la sombrilla de playa con el paraguas.

No iba por ahí. Yo quería hablar de mascarillas y pintalabios. El anuncio de que al fin podemos dejar de usar la mascarilla en espacios abiertos es la buena noticia de la semana, pero, incluso en este caso, siempre hay alguien que se siente perjudicado.

Al margen de reticencias sanitarias que también las hay, los fabricantes de mascarillas ya han manifestado públicamente su preocupación. Van a vender menos y eso no es bueno para el negocio. Pero mientras unos se lamentan, otros vislumbran mejores perspectivas para lo suyo.

Desde el inicio de la pandemia no hemos gastado mucho en maquillaje y bastante menos en pintura de labios. Y hay un sector, el de la cosmética, que se frota las manos, porque al fin ha llegado la hora de resarcirse. Creo que esta vez no van a necesitar echar mano del marketing y la publicidad.

O mucho me equivoco o las barras de labios, mates, satinadas, permanentes o cremosas, se van a vender como churros y los rojos más vibrantes van a adueñarse de la calle. Yo estoy dudando entre el ‘red carolina’ y el rojo pasión. Hay ganas de ponerle color a la vida. Y de estrenar sonrisa sin tapujos.

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