El rey que defraudó

El rey Juan Carlos I se trasladará a vivir fuera de España. Ha anunciado su decisión en un comunicado destinado a su hijo, Felipe VI. Zarzuela ha señalado que el traslado del rey emérito se debe a la repercusión que han tenido las informaciones que señalan presuntos delitos en el pasado de su vida privada. La Fiscalía del Tribunal Supremo investiga a Juan Carlos I por presuntamente haber recibido comisiones por interceder en el contrato del AVE a La Meca. Casa Real señala que Felipe VI le ha trasladado a su padre su “cariño y respeto” por haber tomado esta decisión.
El rey Juan Carlos I se trasladará a vivir fuera de España.

Felipe VI lo tiene crudo, las cosas como son. Le toca recuperar la imagen dañada, el crédito perdido y la frágil relación de la Casa Real con los ciudadanos. Nadie puede cerrar ya el debate abierto y nadie puede creer que en la única institución del Estado donde pesa por ley el parentesco los asuntos del padre no afecten al hijo que, como vemos, se siente obligado a reiniciar el sistema.

No está solo. Aún son mayoría los españoles que creen que la solución de sus problemas no está en una revisión del modelo de Estado, intuyen que con una república no les iría mejor que con una monarquía sometida a toda suerte de controles democráticos y piensan que no está el horno sanitario y económico para meterle además bollos institucionales. Pero esos también lo tienen crudo. Mas del veinte por ciento de los diputados son republicanos, nos gobierna con pleno derecho una izquierda de tradición republicana —aunque el PSOE defiende sin titubeos la monarquía emanada de la Constitución de 1978— y muchos de los voceros de derechas que sobreactúan en defensa de la corona no son de fiar: es sabido el escaso apego que buena parte de esa derecha tenía al rey de la Transición.

"Aún son mayoría los españoles que creen que la solución de sus problemas no está en una revisión del modelo de Estado"

Algunos apreciamos muchísimo el papel de Juan Carlos I en aquel periodo, pero ésta es otra historia: abdicó en 2014 y se va del país en 2020 entre sospechas y certezas de conducta impropia que no solo defraudan a los españoles sino que también podrían suponer un fraude a Hacienda. Es lo que hay, no lo ha inventado Podemos. Son los bueyes con los que tiene que arar Felipe VI, con máxima decisión y cuentas claras, si quiere ser por muchos años lo único a lo que puede aspirar un rey en una democracia: su primer servidor.

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