José Augusto García Navarro  Presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología

La atención a las personas mayores y el conejo de Alicia

Una trabajadora de la Residencia de Mayores Pablo Neruda (C/ Santa Clara, 1, Ciempozuelos, Madrid)
Una trabajadora de la Residencia de Mayores Pablo Neruda (C/ Santa Clara, 1, Ciempozuelos, Madrid)
Jes˙s HellÌn Jesús Hellín

En Alicia en el País de las Maravillas el conejo, agobiado y corriendo rápido en busca de su destino, al llegar a una encrucijada, le preguntó a Alicia qué camino tomar… ¿Dónde quieres ir?, le dijo Alicia… No lo sé, le respondió el conejo. Alicia le dijo entonces: si no sabes a dónde ir, cualquier camino es bueno.

En estos días me acuerdo mucho de esta escena magistral del libro de Lewis Carroll porque en los políticos, en los planificadores sanitarios, en los especialistas en geriatría y gerontología veo conejos. Muchos conejos. Conejos agobiados y dubitativos. Conejos que corren en busca de una solución. Veo a los conejos de Alicia.

A veces nos pasa que creemos tener las respuestas, pero es la pregunta la que está equivocada. Y no hemos pensado en lo que realmente queremos. El problema de la atención a las personas mayores en nuestro país no está en el cómo o en quién hace la atención, sino en el qué hay que hacer. El problema no es cómo o quién hace la atención en los servicios de ayuda a domicilio o en las residencias de mayores, si es una institución pública o una empresa privada. El debate es qué atención hay que hacer. El debate es cómo controlamos que la atención es la adecuada y de calidad. Es cómo hacemos que participen las familias. El debate es si podemos mejorar la atención y cómo hacerlo.

Ahora hay que preguntar si todos los que ahora elevan su voz contra el desastre que ha supuesto la epidemia de COVID19 en nuestras residencias de mayores tienen alguna alternativa, más allá del debate politizado del instrumento final de provisión de servicios público o privado. O si haremos algo más que comités de expertos, creados en la mayoría de casos para no hacerles caso. O, en el mejor de los casos, para hacerles poco caso.

"A veces nos pasa que creemos tener las respuestas, pero es la pregunta la que está equivocada"

El debate es si se puede aguantar más tiempo atender a las personas con mayor dependencia y carga de enfermedad de nuestra sociedad con sólo 5 minutos al día de atención enfermera, o con 2 minutos al día de médico o con 3 minutos al día de fisioterapeuta. ¿Alguien se atreve a decir de forma decidida que necesitamos incrementar, al menos, al doble la financiación para empezar a atender dignamente a estas personas?

El debate también es si tenemos que seguir adjudicando licitaciones públicas a las empresas que ofrecen mejor precio en lugar de aquellas que ofrecen más calidad, cuando la ley de contratos del sector público permite priorizar a las segundas. ¿Alguien se atreve a decir en voz alta que la atención a las personas es cuestión de calidad y no de presupuesto?...O mejor dicho, ¿Que el presupuesto se construye después de asignar una prioridad que es atender a las personas con calidad, valorando el precio que esto cuesta?

El debate es cómo potenciamos los servicios domiciliarios por encima de los servicios residenciales desde ya. ¿Alguien se atreve a decir desde cualquier administración cómo se incrementará el presupuesto de sus servicios domiciliarios el próximo año 2021?

Si no nos atrevemos de una vez a decir que hay que incrementar de forma decidida la financiación de los servicios de atención a las personas con dependencia, a apostar por la calidad y no por el precio, y a dar un impulso decidido a los servicios domiciliarios, Alicia nos seguirá diciendo que no importa el camino.

Habrá que saber a dónde queremos ir.

O resignarnos a seguir siendo conejos

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