Joaquim Coll  Historiador y articulista

Alargar la vida de las nucleares

Vista aérea de la central nuclear de Cofrentes (Valencia)
Vista aérea de la central nuclear de Cofrentes.
IBERDROLA

Por fin alguien de peso en la vida pública ha hablado con claridad sobre un tema en el que lo peor que podemos seguir haciendo es adoptar la táctica del avestruz. "El incremento del precio de la energía es la consecuencia de una mala estrategia energética, no de este Gobierno, sino de muchos Gobiernos y desde muy atrás". Son palabras del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, que lamenta el progresivo cierre de las centrales nucleares, mientras se abren en otros países. De forma más tímida también el secretario general de la UGT, José María Álvarez, ha planteado la necesidad de alargar la vida de las nucleares. No son las primeras personas que rechazan el prejuicio antinuclear que arrastramos desde hace décadas contra esta tecnología hasta el punto de querer eliminarla. El fiasco energético en Alemania ha evidenciado lo peligroso y caro de esta fobia: dependencia del gas ruso y aumento del precio de la luz y la calefacción. Pese a su decidida apuesta por las renovables, el motor económico de Europa ha acabado en manos de Vladimir Putin, y en lugar de reducir emisiones contaminantes, hoy quema más de carbón que antes de cerrar las nucleares.

España no debería quedar al margen del renacimiento de esta tecnología

Pese a lo dolorosa que está siendo la crisis energética desde hace un año, convulsionada tras la invasión de Ucrania, la ministra Teresa Ribera mantiene el plan de cierre de nuestras cinco nucleares entre 2027 y 2035. El plan de sustitución es muy incierto, y en las actuales circunstancias un despropósito que no nos podemos permitir. Cada vez más políticos de todos los colores confiesan en privado que la mejor alternativa es un mix eléctrico de renovables y nuclear. España no debería quedar al margen del renacimiento de esta tecnología que se está dando en países como Canadá, Finlandia, Holanda, Francia, Bélgica, el Reino Unido, Japón o Suecia.

La nuclear es de las tecnologías más limpias en todo su ciclo de vida, nos garantiza autonomía energética

El Gobierno de Pedro Sánchez debería revisar el viejo discurso antinuclear porque es falso que sea una tecnología que plantee gravísimos problemas de seguridad, que sea tan costosa como se afirma (la inversión de las nuevas centrales se amortiza a lo largo de 60 años), o que haya falta de uranio en el mundo. Hay sólidos informes de Naciones Unidas y de organismos especializados que desmienten muchas de esas afirmaciones y desdramatizan la gestión de los residuos radioactivos. La nuclear es de las tecnologías más limpias en todo su ciclo de vida, nos garantiza autonomía energética frente al gas ruso o argelino, ayuda a bajar el precio de la luz, y es imprescindible para luchar contra el cambio climático. Hay que abordar ya el debate de prolongar la vida útil de las nucleares en España, que en 2021 nos proporcionaron el 21% de la energía, y plantearnos ya la construcción de reactores modulares pequeños. 

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