Juan Luis Saldaña  Periodista y escritor

Putin son los otros y el maestro Juan Martínez

El presidente ruso, Vladimir Putin, en 2014 momentos antes de ofrecer unas declaraciones asegurando que "Crimea siempre ha sido y seguirá siendo" parte de Rusia.
El presidente ruso, Vladimir Putin.
Sergei Ilnitsky / EFE / Archivo

Los más interesados han tardado poco tiempo en ponerle una etiqueta a Putin. Unos lo ven comunista y los otros, de extrema derecha. También hay otras calificaciones menos radicales, pero, como siempre, bastante parciales. No esperábamos menos de una sociedad que tiene el vicio pendular de la frase rápida, el titular y el tuit. El zasca os hará dignos de que os rían la gracia.

Si tuviéramos un poco más de conciencia y una pizca más de inteligencia, aprovecharíamos el conflicto de Ucrania para valorar lo que tenemos y para reflexionar sobre nuestra identidad como colectivo. Europa es una civilización con unas raíces históricas comunes que, por motivos extraños, hace tiempo que parecen avergonzarnos o resultarnos insuficientes. Siempre estamos pidiendo perdón, con una especie de complejo de culpa por algo que no hemos hecho.

"Aunque hayan pasado más de cien años, el testimonio es conmovedor y el lector puede establecer paralelismos con la situación actual"

Mientras tanto, otras culturas, otras civilizaciones miran la nuestra con cierto recelo y la amenazan en el medio plazo. En la historia -se ha dado muchas veces- las civilizaciones caen desde dentro y es en ese momento, al perder la presión interior, cuando el invasor entra, conquista y destruye y, desde luego, no pide perdón.

Leo estos días El maestro Juan Martínez que estaba allí, de Manuel Chaves Nogales, una obra muy interesante en la que un bailaor flamenco y su esposa Sole sobreviven en Rusia durante la revolución de 1917. Curiosamente, una buena parte del libro sucede en Kiev. Aunque hayan pasado más de cien años, el testimonio es conmovedor y el lector puede establecer paralelismos con la situación actual. El libro ayuda a entender el absurdo de la guerra en la población civil y cómo la supervivencia pasa a ser lo único importante. El dinero se devalúa, el ingenio es esencial, las bajas pasiones afloran y comer y estar a cubierto son las principales preocupaciones en el día a día de la gente. Entender el conflicto queda muy lejos de los que lo sufren.

Chaves nogales nos da, además, una pista para no caer en una lectura simple en la que los buenos son inmaculados y los malos son horribles. El libro explica la dureza de los bolcheviques con la población civil de Kiev, pero narra también la impiedad sangrienta de los soldados de Kiev con los judíos en las dos ocasiones en que se libera la ciudad. Aunque sabemos perfectamente quién es el invasor y quién es el invadido en el conflicto actual, siempre hay matices para aprender más, para entender que estos conflictos son poliédricos y para investigar. Como sucede en momentos complejos de la historia como este, hay muchas razones para cerrar la boca y muchas otras para abrir un libro. 

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