Diego Carcedo  Periodista

Nicaragua, igual que son Somoza

Daniel Ortega llama "a las armas" tras la crisis en Bolivia
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.
Europa Press

En Nicaragua el tiempo no pasa para la política. Queda lejos la dictadura de los Somoza – Anastasio padre, Luis y Anastasio hijo – y creíamos en los propósitos de la revolución democrática sandinista. Soñar no cuesta. El entusiasmo de libertad que hace algunos años despertaron aquellos intrépidos guerrilleros, como Edén Pastora o Daniel Ortega, que asaltaron al Gobierno y mandaron al dictador al exilio en Paraguay, se ha acabado convirtiendo en una prolongación del suplicio para unos ciudadanos que han sufrido lo suyo ante la represión y la tiranía.

El matrimonio que comparte del poder, el mismo Daniel Ortega que enarbolaba la bandera de la libertad frente a Somoza, y su esposa, la ambiciosa Rosario Trujillo, no cejan en su empeño de anticiparse por la fuerza a la victoria en la reelección anticonstitucional que en noviembre continúe perpetuándoles en el poder que manejan como si se tratase de una hacienda propia habitada por vasallos.. Tal parece que han recuperado el slogan del patriarca de la dictadura somocista: “Nicaragua es mía”. Todos los días ofrecen una muestra de su ambición y falta de escrúpulos.

La persecución de los medios de comunicación que reivindican la libertad de expresarse es constante. Varios periodistas “molestos” ha tenido que huir del país y el viernes, el Gobierno conyugal ha logrado lo que ni siquiera el último de los Somoza pudo llevar a la práctica: impedir la salida de La Prensa, el periódico histórico fundado por Pedro Joaquín Chamorro, cuya valentía la costó la vida, pero mantuvo vivo un resquicio de libertades al que los nuevos dictadorzuelos acaban de sentenciar por la vía expedita de dejarlo sin papel para ser impreso.

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