Manuel Mostaza Barrios  Politólogo y Director de Asuntos Públicos de ATREVIA
OPINIÓN

El curso en el que todo cambió

Una enfermera prepara jeringuillas con dosis de la vacuna de Pfizer contra la covid-19 en el estadio Nueva Condomina de Murcia.
Una enfermera prepara jeringuillas con dosis de la vacuna de Pfizer contra la covid-19 en el estadio Nueva Condomina de Murcia.
MARCIAL GUILLÉN / EFE

Si el Partido Popular acaba ganando las elecciones que den paso a la que será la XV legislatura de la democracia, podremos acordarnos del efecto mariposa que supuso la administración de una vacuna a mediados de enero a un señor de Murcia. Aquello desencadenó una tormenta política que acabó con unas elecciones a principios de mayo ganadas con claridad por Isabel Díaz Ayuso; victoria que supuso un punto de inflexión demoscópico para dar paso, desde ese momento, a una ventaja cómoda de los populares en las encuestas. En la que publica hoy este periódico, y que cierra la serie que se ha ofrecido a lo largo del curso, los de Pablo Casado se van de vacaciones con la posibilidad de gobernar con el apoyo de Vox y con cuatro puntos de ventaja sobre el partido que lidera el gobierno, apoyados en la fidelidad de sus votantes, tan rocosos en este aspecto como los de Abascal, frente a la desmotivación que parece cundir entre los votantes desde el centro hacia la izquierda. Un gobierno que, de acuerdo con la encuesta, parece haber perdido el apoyo de los votantes del centro y que obtiene incluso un aprobado raspado entre los del centroizquierda. No es ajeno a ello el deterioro de la figura de Pedro Sánchez, que obtiene la peor valoración del último año y medio entre los votantes, con un importante descenso en la imagen que ofrece a los votantes socialistas. En este sentido, el impulso que el presidente ha querido dar al gobierno con la crisis de la semana pasada es vista por la gran mayoría de los ciudadanos como un cambio cosmético que no se va a traducir en un viraje de las actuaciones gubernamentales.

Mención aparte merece la quinta ola del virus, una ola mucho menos letal que las anteriores, pero que hace que la mitad de los españoles se esté planteando alterar sus planes de ocio estival a estas alturas. Con este temor anidado en el imaginario colectivo de los españoles, la encuesta refleja un apoyo claro a las medidas restrictivas que el gobierno pueda proponer, como la limitación de reuniones o nuevos toques de queda. La sociedad reparte la culpabilidad entre los jóvenes, la fatiga pandémica y la relajación del control gubernamental.

Inestabilidad política, crisis de gobierno y una juventud a la que “gusta del lujo, es mal educada y no hace caso a las autoridades”. Y es que, como nos recordaba hace unos años Gregorio Morán al inicio de su biografía sobre Adolfo Suárez, “quizá nos hicimos mayores cuando descubrimos que era el pasado el que cambiaba siempre, y que el presente seguía, en general, inmutable".

Feliz verano, caro lector. 

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