Carmelo Encinas  Asesor editorial de '20minutos'

La otra foto de Colón

El presidente de VOX, Santiago Abascal, y el presidente del PP, Pablo Casado.
El presidente de VOX, Santiago Abascal, y el presidente del PP, Pablo Casado.
EUROPA PRESS

Nadie quiere salir en la foto con Abascal. La convocatoria de manifestación del 13 de junio contra los indultos a los presos del procés ha puesto en un compromiso al PP y a Ciudadanos, que se ven arrastrados por la convocatoria de Unión 78. Entienden que han de acudir para no dejar solo a Vox y que capitalice el rechazo fuera de Cataluña a la medida de gracia, aun a costa de comprometer su estrategia de distanciamiento con la derecha extrema. Desde las sedes de ambos partidos consideran que los convocantes les han hecho un flaco favor poniéndoles en la tesitura de hacer encaje de bolillos y asistir a la concentración sin reeditar la estampa del 2019, cuando Casado, Rivera y Abascal posaron juntos en lo que la izquierda bautizó como la foto del "trifachito". De aquella protesta, que provocó la movilización de la izquierda, el único que sacó réditos electorales fue Vox, formación que ha sido la primera en sumarse de forma entusiasta a la convocatoria y que ahora busca la manera de patrimonializar al máximo lo que allí suceda.

"La historia dirá si los indultos marcan el principio del fin de Sánchez o la hemeroteca destrozará a quienes aparezcan el 13 de junio juntos"

Inés Arrimadas, que no estuvo en Colón en la de 2019, ya ha dicho que participará en la protesta pero que no se pondrá al frente de la pancarta, lo que justifica afirmando que lo hace para otorgar todo el protagonismo a la sociedad civil. Pablo Casado también irá, aunque está por ver dónde se colocará, y desde Génova se reconoce que en su estrategia de oposición a los indultos no estaban las manifestaciones y mucho menos coincidir con Santiago Abascal, con quien mantiene una pésima relación desde aquella moción de censura de Vox cuando el líder del PP escenificó su divorcio pegándole el más duro repaso que nunca le hayan dado.

La campaña contra los indultos del PP, tocada ahora por la imputación de Cospedal en la Kitchen, pasa por desplegar mesas petitorias por toda España recogiendo firmas contra cualquier medida de gracia. Una fórmula que también encuentra reticencias dentro del partido por entender que esa misma iniciativa de Rajoy en el 2006 contra Zapatero por la reforma del Estatut fue contraproducente al alimentar el independentismo. Aunque desde Génova se pretenda desvincular lo de ahora de aquello, están muy presentes opiniones como la de Xavier García Albiol, quien reconoció años después que "la recogida de firmas se entendió en Cataluña como una agresión".

Sea como fuere, el de los indultos va a ser el principal referente de oposición de las tres formaciones que se darán cita en Colón. Todos entienden que la iniciativa gubernamental presenta un flanco perfecto dado el rechazo que las encuestas coinciden en reflejar a la medida de gracia. El sondeo de DYM publicado en 20minutos la semana pasada señalaba incluso que una mayoría de quienes votaron al PSOE, más de un 60%, rechazaba los indultos en línea con lo manifestado por algunos barones del partido como Emiliano García-Page, Guillermo Fernández Vara o antiguos líderes socialistas como Felipe González y Alfonso Guerra.

Es obvio que Pedro Sánchez asumirá a corto plazo un alto coste político con esta medida, que solo es aceptada mayoritariamente en Cataluña –dos tercios de la ciudadanía, según las encuestas–. En Moncloa, sin embargo, consideran que a medio y largo plazo la osadía del presidente será observada como un exponente de liderazgo en favor de la distensión política y la convivencia de la que la oposición carece. La historia dirá si los indultos marcan el principio del fin de Sánchez, como sus rivales pronostican, o la hemeroteca destrozará a quienes aparezcan el 13 de junio juntos, aunque no revueltos, en la foto de Colón.

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