Joaquim Coll  Historiador y articulista

No son ellos, somos nosotros

Los doce líderes independentistas acusados por el proceso soberanista catalán que derivó en la celebración del 1-O y la declaración unilateral de independencia de Cataluña (DUI), en el banquillo del Tribunal Supremo al inicio del juicio del 'procés'. En l
Los doce líderes independentistas acusados por el proceso soberanista catalán.
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En el debate sobre los indultos a los condenados en el juicio del procés algunos tenemos más dudas que certezas, aunque se esté a favor, como es mi caso. El exdiputado Joan Coscubiela, cuyo enérgico discurso en contra de las tropelías antidemocráticas de los separatistas es lo que más se recuerda de aquellas infames sesiones del 6 y 7 de septiembre de 2017 en el Parlament, ha escrito algunos mensajes en Twitter que sirven para elevar el análisis en un asunto tan controvertido. "Ni los contrarios a los indultos son insensibles, desalmados y vengativos ni los partidarios de la medida de gracia son unos oportunistas aferrados al poder o ingenuos. No estamos ante un dilema moral, sino ante una encrucijada política", afirma Coscubiela, ya que la pregunta que debemos plantearnos es: "¿Qué podemos hacer para salir del empantanamiento?".

Sería ingenuo creer que esa medida de gracia, que por otro lado los condenados no han pedido, es la solución al desafío secesionista; claro que no, pero es una decisión que, bien explicada, fortalece la posición del Estado y del constitucionalismo en Cataluña. El indulto que reciban solo será parcial, es decir, para perdonarles la pena de prisión que les queda por cumplir, pero seguirán sin poder ejercer cargos públicos por el delito de desobediencia

El indulto que reciban solo será parcial; seguirán sin poder ejercer cargos públicos por el delito de desobediencia

Por tanto, en ningún caso puede hablarse de impunidad ni regalo. Primero, porque no se puede ignorar que los condenados han cumplido ya tres años y medio de cárcel, lo que no es poco. Y, segundo, porque seguirán inhabilitados hasta el fin de la condena, aunque el indulto les permita recuperar la libertad.

En realidad, más que un perdón hacia unas personas concretas, se trata de un gesto a favor de la concordia dirigido al conjunto de la sociedad catalana, que desea pasar página, y que, justamente por eso, incomoda al separatismo más radical, como ha reconocido la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, para quien los indultos serían una "decisión inteligente" del Gobierno español porque "políticamente nos desarmarían e internacionalmente mostrarían a un Estado benevolente".

La dependencia de Pedro Sánchez hace que el indulto se vea como un mero intercambio de favores con ERC

Pero las buenas intenciones no garantizan el éxito y, en este caso, la dependencia de Pedro Sánchez hace que el indulto se vea como un mero intercambio de favores con ERC, aunque no se puede argumentar que si da los indultos perderá el Gobierno y, al mismo tiempo, que lo hace para conservarlo. 

En el conjunto de España suscita un amplio rechazo, lo contrario que sucede en Cataluña, donde existe una fractura emocional por la cárcel de los independentistas. Es verdad que los líderes del procés no han hecho nada para merecer la indulgencia del Estado, pero lo que justifica ese gesto, la razón del indulto no son ellos, somos todos nosotros. 

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