Sònia Guerra  Diputada, portavoz de Derechos Sociales del Grupo Parlamentario Socialista y Secretaria de Políticas Feministas del PSC
OPINIÓN

Gana la infancia, ganamos todos y todas

El Congreso aprueba la ley de infancia
Tras su paso por el Senado, el Congreso aprobará definitivamente la ley de infancia
Europa Press

Hace unos días, mientras leía la prensa, quedé estupefacta: "Una menor denuncia a un amigo que le obligó a firmar un contrato de sumisión sexual". La noticia es una muestra más de cómo el patriarcado perpetúa las desigualdades entre hombres y mujeres, o mejor dicho entre hombres y niñas. También en la sexualidad. Por eso es importante que la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (Lopivi) reconozca la violencia que sufren las niñas por el simple hecho de ser niñas; prohíba la pornografía con niños, niñas y adolescentes; incremente el control para evitar el acceso de menores a contenidos no aptos para ellos, e impulse la coeducación y la formación afectivosexual como dos instrumentos esenciales para la igualdad efectiva entre niños y niñas, entre mujeres y hombres.

La Congregación Fills de la Sagrada Família decidió hace unas semanas denunciar a un trabajador de su plantilla, concretamente al informático, por haber revelado ante los Mossos d'Esquadra que el rector de Sant Josep de Manyanet poseía pornografía infantil en su ordenador. La citada ley establece que la violencia contra la infancia y la adolescencia nos interpela a todas y todos. Y por lo tanto que, ante cualquier indicio, debemos denunciar. Eso es lo único que debería haber hecho la congregación religiosa: denunciar al pedófilo.

Este lunes tuvimos en el Congreso de los Diputados y Diputadas sesión de comparecencias en la Comisión del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Susana Camarero, la representante de Mujeres en Igualdad, explicó la gran labor realizada por su Fundación en la atención a las mujeres víctimas de violencia machista. No pude evitar emocionarme, junto a ella, cuando narró los escritos de una niña que suplicaba reencontrarse con su madre, de la que había sido arrancada por la aplicación del falso Síndrome de Alienación Parental (SAP).

Por eso, es un gran logro que la Lopivi prohíba su uso, como lo es también que reconozca la violencia vicaria como una forma violencia que se ejerce contra los y las niñas, y a través de ellos, contra sus madres. Lo sabe bien Beatriz, la madre de Anna y Olivia, lo sabemos bien, a través de ella, todos y todas nosotras. Dos semanas de sufrimiento, de dolor, de conmoción, de desesperación, pero también de esperanza. La de encontrarlas lo más pronto posible vivas. Víctimas de violencia vicaria, pero con vida.

Y mientras la mayoría trabajamos para proteger a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, otros, la ultraderecha, promueven discursos del odio contra los y las menores no acompañados. Para evitarlo, se ha introducido en la norma la modificación del Código Penal con el objetivo de reconocer la aporofobia -el odio al pobre- como causa de discriminación. Por otra parte, los menores migrantes al llegar a nuestro país ya no deberán pasar pruebas como los desnudos integrales y/o las exploraciones genitales para determinar su edad. Las dos quedan prohibidas. Es una cuestión de derechos humanos.

Diferentes formas de violencia contra niños, niñas y adolescentes. Diferentes espacios en los que es ejercida. Diferentes autores. También, desgraciadamente, diferentes víctimas. Y contra todas ellas lucha esta Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia que, tras su paso por el Senado, será aprobada definitivamente este miércoles en el Congreso.

Y, sin duda, con su aprobación definitiva, niños, niñas y adolescentes se sentirán más escuchados, más protegidos, más defendidos, y más protegidos. Y entonces sí, podremos afirmar que estamos orgullosos y orgullosas de formar parte de un país más humano, más democrático. Un país mejor.

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