Diego Carcedo  Periodista

Gran mensaje de Estado

El rey, en su mensaje de Navidad.
El rey, en su mensaje de Navidad.
RTVE

Todas las especulaciones que se venían escuchado en torno al mensaje de Navidad del Rey Felipe VI se han clarificado en un excelente discurso en el que el Monarca dejó constancia anoche –ante varios millones de personas que lo siguieron por televisión o radio - de su condición de jefe del Estado de todos y para todos los españoles . Fue un discurso realista sobre los momentos que estamos viviendo y optimista ante el futuro que nos espera.

No fue un discurso generador de morbo sobre algunas cuestiones candentes y, sin embargo, Felipe VI no excluyó ningún asunto importante entre cuantos de verdad preocupan a los españoles en las actuales circunstancias: desde el dolor que ha dejado detrás la pandemia hasta la crisis económica en que nos ha sumido, pasando por el reconocimiento al esfuerzo y sacrificio de todos.

Ningún asunto importante que afecte a nuestra vida cotidiana ha quedado fuera de un mensaje rebosante de cordialidad, de comprensión y de ideas fundamentales para conseguir la recuperación. Felipe VI se dirigió a los españoles con la franqueza de uno más, hablando con claridad y sencillez, y sin escaquearse de ningún tema candente. Las llamadas a la convivencia y la unidad entre los españoles es uno de los aspectos en los que incidió con más poder de convicción.

Gran parte del menaje se volcó en recordar lo importante que se vuelve en estos momentos duros y complicados el esfuerzo de todos para salir cuanto antes de la crisis. El Rey recordó con emoción a las víctimas mortales del coronavirus y se solidarizó con el dolor de sus familias. Y reconoció el trabajo abnegado de los trabajadores de la sanidad pública por la entrega que han demostrado.

Una mención especial fue para los desamparados por las desigualdades sociales , para cuantos han perdido su empleo, o han tenido que suspender la actividad de sus empresas, los autónomos que han tenido que cerrar sus pequeños negocios y de manera muy especial para los jóvenes y en general para quienes han caído en el desánimo, que no pueden ser los asuman la mayor parte de los perjuicios

Pero lejos de caer en un pesimismo contagioso, también hizo un llamamiento a la esperanza que despierta la confianza en los españoles que ya han salido de problemas más graves en otras ocasiones. “Somos un gran país. Ni el virus ni la crisis económica nos van a doblegar”, afirmó con convicción.

El Rey – siempre un tono pausado y convincente— remató planteando como principal objetivo crear empleo, lo cual pasa por la regeneración del tejido empresarial, apoyar a las empresas y a comerciantes y proteger a los vulnerables superando las desigualdades. Para conseguirlo se cuenta también con la Unión Europea que representa “una oportunidad para prosperar y avanzar”. No estamos solos.

También reiteró el Rey algunos principios para mantener la buena convivencia social: respeto a la pluralidad, recuperar el diálogo para conseguir acuerdos, y el cumplimiento de la Constitución y las leyes y preservar la ética que está en la raíz de nuestra sociedad. En lo que podría ser una alusión a indirecta los problemas judiciales del Rey Emérito, Felipe VI no eludió el problema siempre con su discreción habitual.

Hablando de los principios “éticos y morales que los ciudadanos reclaman; principios que nos obligan a todos sin excepción y están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sean, incluso de las personas o familiares”. Recordando sus palabras ante las Cortes el día de su toma de posesión hace siete años, añadió: “Así lo entendí siempre y en coherencia, son mis actuaciones y mis responsabilidades como jefe del Estado”

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