Muy a favor de la Superliga: el fútbol clásico hace ya tiempo que murió

Raúl Rioja  Redactor Deportes '20minutos'OPINIÓN
Celebración de uno de los goles de Correa.
Celebración de uno de los goles de Correa.
EFE

Entiendo el rechazo inicial. Las palabras Superliga y cerrada tienen un tufo elitista que echa para atrás, que llama a decir que no a un deporte que siempre ha tenido fama de pertenecer al pueblo, pese a que sea algo que hace ya décadas que no sucede. El fútbol moderno hace tiempo que nos ha atropellado a todos y la creación de esta nueva competición no es más que otro paso en un proceso lento pero imparable con el paso de los años.

En un mundo en el que todo es renovarse o morir, en el que no te puedes quedar atrás, toca siempre mirar hacia el futuro, hacia adelante. Los que somos periodistas bien lo sabemos. ¿O acaso uno puede negarse a ejercer la profesión en la web porque lo que le gusta es escribir en el papel, porque lo que le seduce es la tradicional edición impresa?

Siempre ha habido negacionistas de las innovaciones. Todos tenemos a algún conocido que, a principios de siglo, se negaba a tener un móvil. Unos años antes, en 1998, se creó la Liga de Campeones. La Champions League. «Pero cómo va a ser de campeones si la juegan el tercero y el cuarto de algunas ligas», dijeron entonces los más puristas. ¿Hay ahora algún amante del fútbol al que no le guste la Champions?

La resistencia al cambio es lógica y lícita, pero en el fútbol, como en la vida, hay que dar pasos adelante. El deporte mundial va en ese dirección, y todos estamos en ese tren aunque ni siquiera nos hayamos dado cuenta. ¿Por qué vamos a ver al Atlético de Madrid al Wanda y no al Sporting de Hortaleza, el equipo de tu barrio?

Entiendo a los equipos más pequeños, pero esos mismos equipos son grandes para otros más pequeños que ellos. Es ley de vida. Lo que hace falta hacer con el nuevo proyecto de la Superliga es estudiarlo con detenimiento, ver cuáles son sus ventajas y cuáles las cosas que mejorar. Para empezar, no, no se va a cargar las ligas nacionales, como se ha dicho. Siempre, claro, que esas competiciones sean un poco listas y sepan que sin sus equipos grandes, sobrevivir económicamente es prácticamente imposible. Y sí, sí habrá objetivos deportivos en las ligas, habrá invitaciones por méritos deportivos.

Nos aferramos a la nostalgia, a ese Alavés finalista de la UEFA, a ese Villarreal acariciando una final de la Champions. Pero... ¿cuánto hace que eso no sucede? Años, muchos años. Seamos realistas, el cambio ya se había producido, la Superliga solo refleja la nueva realidad.

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