El miedo y la incertidumbre del coronavirus

Carlos Mur de Víu  Doctor en Medicina y especialista en Psiquiatría
Pareja con máscaras por el coronavirus durante la celebración de San Valentín.
Pareja con máscaras por el coronavirus durante la celebración de San Valentín.
EFE

La resonancia mediática de la actual epidemia de coronavirus con inicio en Wuhan (China) ha generado una importante dosis de miedo e incertidumbre en nuestra sociedad. No es para menos: más de 70.000 infectados por el 2019-nCov, casi 1800 fallecidos, 280 millones de escolares chinos obligados a estudiar desde casa, un primer fallecido fuera de Asia (en Francia)… Son datos graves en términos absolutos, aunque no tanto en términos relativos si los comparamos con la mortalidad originada por el virus Influenza (gripe) en España a lo largo de la última década.

Además del comprensible miedo al contagio en viajeros a determinados países, la cascada de noticias de los últimos días –cancelación del Mobile World Congress de Barcelona, p. ej.- ha aumentado el impacto colectivo de una epidemia seguida al minuto a través de medios de comunicación y redes sociales.

Curiosamente, el enorme caudal de información existente no aminora ni el miedo ni la incertidumbre generada por el coronavirus. Quizá consiga lo contrario. Lo que es seguro es que la omnipresencia de la noticia, no siempre trasladada de forma unívoca, no asegura un conocimiento más preciso acerca del pronóstico de la epidemia.

La inmediatez de las novedades, el impacto de algunas imágenes, las consecuencias de hechos luctuosos –las movilizaciones por el fallecimiento del facultativo chino que descubrió el virus- no aclaran el porvenir del fenómeno, más bien al contrario. Se reproducen la confusión y la incertidumbre. La mente humana gestiona peor la incertidumbre que la certidumbre de las malas noticias. Desde la Psicología Social, la incertidumbre se aborda como la necesidad de cierre de ese componente de incertidumbre. La necesidad de cierre (cognitivo) puede ser definida como el deseo de dar una respuesta rápida a una pregunta o cuestión que tiene contenido confuso y ambiguo. De esta forma, si el cierre cognitivo no se produce, entramos en estado de ansiedad hasta no obtener respuesta. Y en eso estamos… El mejor remedio para conllevar el miedo y la incertidumbre es escuchar únicamente a aquellos expertos que, con mesura y visión científica, nos transmiten lo que ocurre.

Tener confianza en las medidas sanitarias que, esta vez sí, el Ministerio de Sanidad y las distintas CC AA han tomado con acierto en sus centros sanitarios, como se observa en el buen hacer del Hospital Carlos III y el Hospital Central de la Defensa. La evolución de la epidemia dependerá de su extensión a países en vías de desarrollo con pocos medios para afrontarla. Confiemos en su control, y agradezcamos los medios sanitarios que disfrutamos aquí.

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