¡Que nadie desvíe nuestra atención!

Mercè Perea  Diputada del PSOE en el Congreso y portavoz de la Comisión del Pacto de Toledo del GPSOPINIÓN
Pedro Sánchez anuncia los indultos a los nueve presos independentistas.
Pedro Sánchez anuncia los indultos a los nueve presos independentistas.
Europa Press

Durante los hechos del 6 y 7 de septiembre y del 1-O del 2017 se rompió la legalidad en Catalunya y se inició un viaje hacia ninguna parte, provocando una gran desazón e inquietud en gran parte de la ciudadanía.

Unos habían roto el marco de convivencia y los otros, concretamente el Gobierno del PP, utilizaron en el 1-O las Fuerzas de Seguridad para provocar una mayor confrontación. A nadie se le escapa cómo se actuó en algunas ciudades donde los alcaldes y alcaldesas, como por ejemplo Nuria Marín, tuvieron que actuar firmemente para evitar la fractura social.

Aquellos hechos supusieron una ruptura política y emocional. Y esa ruptura está en el recuerdo de muchos catalanes y catalanas que lo vivimos entre mal y peor.

¿Reproche? En absoluto. Con reproches no se construye un proyecto común. Pero hay que decirlo porque la memoria es frágil y, a veces, se nos olvida que para saber dónde estamos, on som, hemos de saber de dónde venimos.

Los indultos son el instrumento para pasar página. Y sería ideal que, se pasara página por las formaciones políticas

El lunes, el presidente Sánchez, oficializó un nuevo proyecto común. Sin reproches, propuso un proyecto de progreso, de estabilidad, de convivencia y de respeto a las reglas del juego que Salvador Illa remarca en su artículo publicado este martes en la prensa escrita. Empieza una nueva etapa para los catalanes y catalanas, pero también para el resto de los españoles.

Los indultos son el instrumento para empezar a pasar página. Y sería ideal que, como ya ha hecho la sociedad civil en la reciente reunión del Círculo de Economía, y desde la lealtad, se pasara página por las formaciones políticas. Sobre todo de aquellas que se hacen llamar de Estado y presumen de ser los más patriotas.

La concesión de los indultos no es una cuestión neutra. De hecho es una decisión política legal, desde luego, y sobre todo, valiente y arriesgada. Y creo que sería un error entretenernos en si el Gobierno se baja los pantalones o si se pone en peligro la soberanía del Estado, como repite una y otra vez la derecha, con la única intención de avivar el conflicto. Porque la derecha no tiene discurso más allá de la confrontación.

Precisamente los indultos son la demostración de la fortaleza e inician el camino del diálogo y no el punto final

Decía en el título: "¡Que nadie desvíe nuestra atención!"Y utilizo expresamente la segunda persona del plural porque esto va de todos y todas. No de unos u otros. Los indultos son un primer paso, valiente, y el siguiente es iniciar el diálogo. Y nos compele a todos y todas individual y colectivamente.

Nos equivocaríamos si focalizáramos los indultos como el paso previo a la claudicación frente a los independentistas. Precisamente los indultos son la demostración de la fortaleza de nuestro Estado de derecho e inician el camino del diálogo y no el punto final.

Hoy pasamos página a diez años aciagos de Catalunya. Cada vez es más frecuente escuchar el “algo hay que hacer”. Por algo el 80% de los catalanes quieren una solución al conflicto territorial.

Esta pandemia ha evidenciado que cuando caminamos juntos lo hacemos muy bien. Que volver a lo público ha sido clave para las soluciones inmediatas. Que los fondos europeos son una palanca de progreso inclusivo si los llevamos a cabo colectivamente.

Es hora de emprender un proyecto colectivo que es lo más constructivo que nos podemos ofrecer como sociedad

Y Catalunya, con este paso valiente del Gobierno de España, pasa página y lo hace desde la concordia, como así expresó la Ejecutiva del PSC, porque así lo expresó la ciudadanía el 14-F en las urnas con la victoria de los socialistas. Se acabó la deriva hacia la nada. Es hora de emprender un proyecto colectivo que es lo más constructivo que nos podemos ofrecer como sociedad.

Y como dice Miquel Iceta, desde el respeto y el reconocimiento del otro y, por tanto, estando todos legitimados, pongamos en común los puntos de acuerdo que seguro que los hay.

Los indultos son un punto de partida. Ahora tenemos frente a nosotros un camino que será largo, y seguramente difícil, pero que nos merecemos como catalanes y catalanas. Tenemos una oportunidad, vale la pena que la aprovechemos. Por eso, ¡que nadie desvíe nuestra atención!

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