Rendirse no es una opción

Melisa Tuya  Coordinación '20minutos'
Nantes
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Melisa Tuya

Acabó noviembre, el mes de la concienciación sobre ese enemigo ladino y demasiado habitual que es la diabetes. Una amiga, madre de una niña con diabetes, escucha a menudo: "Tú y tu niña sois unas heroínas". Algo a lo que ella contesta siempre: "Es que la vida no te deja ser otra cosa".

A veces también se dirigen de manera parecida a mí por tener un hijo con autismo y me consta que a otros padres de niños con discapacidad con los que he tratado les dedican palabras semejantes. Y he visto cómo se lo decían a otra amiga, madre de una niña con cáncer que, desgraciadamente, ya no está entre nosotros.

Los padres y madres de niños con enfermedades crónicas, con discapacidad, con cáncer, no somos héroes ni heroínas. Igual sucede con los padres y madres que nos encontramos con nuestra pareja, con la que habíamos hecho un equipo que creíamos que duraría hasta el final de nuestros días, en la misma situación.

"Cuando la vida te pega un tortazo con la mano abierta, tienes que avanzar poniendo un pie delante del otro"

Simplemente seguimos caminando, cuidando a los nuestros y cuidándonos a nosotros mismos de la mejor manera que sabemos. Nos necesitan. Lo necesitamos. No hay alternativa. Rendirse no es una opción.

Cuando tus planes se rompen, cuando la foto de familia que habías imaginado se resquebraja, cuando la vida te pega un tortazo con la mano abierta, tienes que respirar hondo, reunir valor, aprender a ser fuerte y avanzar poniendo un pie delante del otro, porque no puede ser de otra manera.

"Que no te traiga la vida todo lo que eres capaz de soportar", decía mi abuela extremeña, con su pelo blanquísimo y sus uñas pintadas de rojo, sabiendo muy bien lo que intentaba transmitir a su nieta aún niña, que creía ingenuamente que con sus manos sostenía las riendas de lo que sería su vida.

Hace mucho que entiendo lo que quería decir mi abuela.

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