Mario Garcés  Jurista y escritor
OPINIÓN

La era Dann

El cantante Georgie Dann.
El cantante Georgie Dann.
EFE

Fue volver al cine de palomita y refresco de cola con incremento de IVA, cuando me persuadí de que nada era igual. La última película de 007 es la cumbre de la ortodoxia de la nueva higiene moral, la loa a lo políticamente correcto, la destrucción de los tópicos indispensables de los setenta y de los ochenta. 007 babea sentimientos entre estacazos y balas de fogueo, cuando solo se le pedía que destilara humor y poliamor. En definitiva, que la película es lo más parecido a unas migas extremeñas sin pan, ajo ni pimiento, con más afectos espaciales que efectos especiales. Y es que muerta Carrà y muerto Dann, solo quedaba cargarse a 007.

Para conocimiento de los más jóvenes, Dann no es una cerveza, sino el apellido de Georgie, el rey de la canción del verano en la época de los Simca Mil. Cuando Carrà murió, se marchó una parte de la España sicalíptica y bizarra, a la que la ministra Montero no dedicó ni una sola línea en su letanía oficialista sobre la nueva igualdad. Aquella mujer que anisaba el frenesí sexual en los mares peninsulares del sur contrarrestaba el discurso tardofranquista de los bigardos machistas que presumían de amor conyugal eterno. Junto a Carrà, Dann resabiaba canciones imposibles, composiciones rijosas, que se convertían, por influjo del tinto de verano y del vermú, en danzas rituales que cantaba media humanidad patria.

"Dann fue un visionario como Julio Verne pero en versión cinta casete de gasolinera de carretera"

Hizo famosa La conga de Jalisco mucho antes de que Zapatero supiera lo que era el Grupo de Puebla. Reivindicó El chiringuito mucho antes de que Abascal se convirtiese en Jesucristo en el templo para acabar con eso mismo y una parte de su pasado. Popularizó Mecagüentó mucho antes de que los españoles sufriéramos un confinamiento inconstitucional y nos quisieran sofronizar al ritmo del Dúo dinámico, como si fuéramos las víctimas de la versión cañí de La naranja mecánica. Hizo que bailásemos el Bimbó antes de que llegara un ministro para prohibir la publicidad de la bollería industrial. Canturreó El jardín de Alá mucho antes de que, en la Cataluña actual, la mitad de los niños que nacen son hijos de padres musulmanes. Cantó al ritmo de Tico, tico mucho antes de que hasta los más sensatos y moderados se dejaran llevar por la futilidad del TikTok. Y de El africano a El negro no puede compuso una sinfonía en mi bemol a mayor gloria de las clínicas para disfunciones sexuales, en la era en que la Viagra se consume más que el antiguo Okal.

Dann fue un visionario como Julio Verne pero en versión cinta casete de gasolinera de carretera. Puro vintage de camisa florida, abierta de par en par. Dicen que vuelven los casetes. Será que Villarejo y el Pollo Carvajal eran unos clásicos de la música de plástico. De la era Dann.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento