Sirgueras

María Guijarro  Diputada del PSOE en el CongresoOPINIÓN
Dos carteles feministas contra Trump en México DF.
Dos carteles feministas en México DF.
ALMUDENA ORTEGA

Bilbao, siglo XIX. Los barcos entran por la ría de Bilbao y mujeres, vestidas como en la época, arrastran desde la orilla mediante cuerdas (sirgas) atadas a su cuerpo las gabarras que transportan hierro, carbón o bacalao. Esfuerzo, fatiga y poderío físico. Pero sobre todo mano de obra explotada y estigmatizada. Cuentan las crónicas que se las contrataba porque "resultaban más baratas que usar bueyes". Ahí lo llevas.

Pensemos en cuántas mujeres hoy, en pleno siglo XXI, se ven obligadas a tirar de una sirga. En cualquier latitud del planeta. En datos mundiales, una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual a lo largo de su vida. Una de cada tres niñas del planeta es obligada a contraer matrimonio en contra de su voluntad antes de los 18 años. Dos terceras partes de los seres humanos que no saben leer ni escribir en el mundo son mujeres. Las mujeres representan menos de una cuarta parte de presencia en los parlamentos del mundo. En algunos lugares, no tienen derecho a voto ni a poseer ninguna propiedad.

En África las mujeres son las que literalmente llevan el peso de las cuestiones domésticas y no tan domésticas. Millones de mujeres africanas comparten las desigualdades de género que les acompañan desde el mismo instante en el que nacen: acceso a la educación, a la salud o al agua, derecho a la vivienda, a un empleo digno o a participar en decisiones políticas o económicas.

En América Latina una mujer es asesinada cada dos horas. A los feminicidios se suman, las dificultades para decidir sobre su cuerpo y su maternidad o la persecución que sufren las defensoras de derechos humanos.

En América Latina una mujer es asesinada cada dos horas

En Asia, en países como India o Pakistán el peso de las tradiciones culturales hacen que sean consideradas inferiores a los hombres, a lo que se suma que el honor de ellos depende de las acciones de ellas. Escasa representación parlamentaria, aborto de fetos femeninos, maltrato a las niñas o su asesinato.

Pero igual que somos conscientes de toda la desigualdad de género a nivel global sabemos de la fuerza y valentía de tantas compañeras feministas en África, Asia o América Latina. Mujeres que saben que en sus liderazgos y activismo feminista recaen los avances en igualdad de sus países. El feminismo es realmente un movimiento global, con diferentes recursos y ritmos pero un proceso imparable que revertirá, más tarde o más temprano, las tozudas cifras de la desigualdad de género en el mundo. 

Del empoderamiento de nuestras compañeras de otras latitudes, de su lucha por participar en la vida pública, económica y social también debemos aprender las feministas de los países ricos. En contextos más duros que los nuestros su fuerza y valentía es un ejemplo. Las sirgueras del siglo XXI son imprescindibles e imparables. ¡Viva el 8 de marzo!

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