Pegasus

El presidente del Parlament, Roger Torrent, en la sesión de control al Govern.
El presidente del Parlament, Roger Torrent.
Marta Pérez / EFE

Si ustedes vieron la extraordinaria película Munich, de Steven Spielberg, quizá hayan aprendido una cosa: en materia de seguridad, espionaje y crímenes de Estado, no hay buenos. Solo hay malos. El mismo que te vende información para reventar a tu enemigo está, seguramente, vendiéndole información a tu enemigo para reventarte a ti. Y el jefe de tus enemigos trabaja para la CIA. Como tu propio jefe.

Una empresa israelí, NSO, ha desarrollado una tecnología, llamada Pegasus, que permite controlar el teléfono de cualquiera. Ese programa ha sido usado para espiar lo que decían el presidente del Parlamento autonómico de Cataluña, Roger Torrent, y algunos dirigentes secesionistas más. Y la empresa NSO asegura, con la cara más inocente del mundo, que ese programa suyo solo se vende a Gobiernos para combatir el crimen y el terrorismo.

"No hay nada más fácil que convencer a cualquiera de algo que está deseando creer"

¿Qué Gobierno habrá pagado para espiar al señor Torrent? Pues cuál va a ser, el español, que es opresor y malísimo, están diciendo ahora mismo todos los "indepes". Da lo mismo que el Ministerio del Interior lo niegue: no hay nada más fácil que convencer a cualquiera de algo que está deseando creer.

Vamos a ver, ¿alguien se cree en serio que el programa Pegasus solo lo tienen los gobiernos que se lo han comprado a NSO? Cuando es perfectamente posible que un peatón, desde su casa, entre por las rendijas informáticas de la Reserva Federal de EE UU, ¿este Pegasus va a resultar como la túnica de Jesucristo: inconsútil, sin una sola costura?

¿A quién beneficia la filtración del espionaje? Muy probablemente a quienes de verdad lo hicieron. Tirar la piedra y esconder la mano es una táctica elemental en el juego sucio de la política. Quizá lo veamos pronto.

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