116.000

Un paciente de COVID-19 es trasladado a una ambulancia en la ciudad de Nueva York.
Un paciente de Covid-19 es trasladado a una ambulancia en la ciudad de Nueva York.
PETER FOLEY / EFE

Cuando ustedes lean esto, la Covid-19 habrá segado la vida de unos 108.000 ciudadanos norteamericanos. En apenas tres meses. Absolutamente nada ha causado tal mortandad en ese país y en tan poco tiempo. En toda su historia, que dura casi 250 años. Duplicada la cifra de muertos en Vietnam, EE UU se aproxima inexorablemente a los 116.000 cadáveres que dejó allí la Primera Guerra Mundial, una cifra que los estadounidenses recuerdan bien.

"La democracia se pervierte cuando el uso de la tecnología de la comunicación es capaz de alterar la libre reflexión"

Mientras el cielo parece desplomarse sobre la primera potencia del mundo, sus ciudades (y muchas más en todo el planeta) arden literalmente de indignación por el asesinato de un ciudadano de raza negra, George Floyd, asfixiado por la Policía. ¿Y qué hace su presidente? Primero, dice auténticas burradas sobre el virus, que demuestran su impresionante ignorancia. Pero da igual: este hombre no tiene sentido del ridículo. Y segundo, ante las protestas, elige la chulería, culpabiliza a una fantasmal "extrema izquierda" de todos los males, repite una vez más que la prensa miente y, en fin, usa la mano dura para reprimir a un pueblo que está sufriendo como nunca antes desde los años 40. Es decir: la culpa de todo la tienen otros. Jamás él.

Los sondeos vaticinan que este desquiciado volverá a ganar en las elecciones de otoño. La democracia se pervierte cuando el uso de la tecnología de la comunicación es capaz de alterar la voluntad y la libre reflexión de los ciudadanos, algo que está sucediendo ahora más que en cualquier otro momento de la historia. Este peligrosísimo patán se quedará en el poder cuatro años más y nadie sabe lo que puede pasar.

Mientras tanto, nosotros sigamos criticando a nuestro Sánchez, que no pasa nada, ¿verdad?

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