Libres, iguales, diversos

Tomás MarcosPortavoz en la Comisión para las Políticas Integrales de la Discapacidad
Taller para discapacitados
Taller para discapacitados
FUNDACIÓN BANCAJA - Archivo

En este Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que se celebra cada 3 de diciembre, y durante el resto de los días del año, es fundamental que cambiemos nuestra forma de mirar la diversidad humana

Es esencial superar la visión paternalista y caritativa hacia las personas con discapacidad y abrir una etapa de inclusión social, igualdad de oportunidades y no discriminación. No puede pasar ni un minuto más sin que aparquemos de forma definitiva la segregación y hagamos de esta una sociedad de todos y para todos, donde el elemento común sea la dignidad de las personas, su condición de seres humanos y de ciudadanos activos de pleno derecho, independientemente de sus capacidades.

Sin embargo, aún hay quien piensa que las personas con discapacidad son una carga, todavía hay quien las subestima y se mantiene en la perversa idea de que deben ser rehabilitadas de su diferencia; o, lo que es peor, que esta les acredita como objetos merecedores de compasión, despojados de derechos civiles. 

Aunque la sociedad ha dado importantes pasos adelante, como el reconocimiento expreso del derecho al voto a las personas con discapacidad intelectual impulsado desde la Asamblea de Madrid, la realidad es que la discriminación y el olvido perviven en el acervo social. Y no por cuestiones relacionadas con la discapacidad, sino por la falta de una visión inclusiva, donde la igualdad de oportunidades, la promoción de la autonomía personal y el respeto a la dignidad estén en el centro de las políticas públicas.

Uno de los retos que hay que afrontar es la discriminación en el acceso a los servicios o a las instalaciones que los proveen por falta de medios materiales (rampas, tecnologías de comunicación) o humanos (intérpretes en lengua de signos). 

Es aquí, en la ausencia de accesibilidad universal, donde se materializa una de las barreras más importantes. Aunque, sin duda, la discriminación más profunda e invisible es la creencia de que las personas con discapacidad deben de ser "protegidas" (en realidad, segregadas) en espacios distintos, especiales o separados. 

Por eso el cambio más importante es sentirnos cómodos con la diversidad humana. Debemos considerar la diversidad como una fortaleza que nos hace ser más plurales y que enriquece nuestra vida en sociedad. Se trata, en definitiva, de valorarla, no de corregirla o apartarla, porque la diversidad es lo natural.

Superar las barreras que fomentan desigualdades, impulsar la inclusión social, la autonomía y el respeto a la dignidad es avanzar en la plena ciudadanía de las personas con discapacidad. Así lo propone la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas y así lo creemos en Ciudadanos, porque queremos una sociedad para todos, de ciudadanos libres, iguales y diversos.

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