La paz mundial: imposible todavía

Laura Hurtado  Directora de Comunicación de Oxfam Intermón
Dos mujeres caminan con un niño junto a casas derruidas en Al Raqa, ciudad que fue la capital de facto de Estado Islámico en Siria hasta la expulsión de los yihadistas.
Dos mujeres caminan con un niño junto a casas derruidas en Al Raqa, ciudad que fue la capital de facto de Estado Islámico en Siria hasta la expulsión de los yihadistas.
Ahmed Mardnli / EFE

A principios de abril, el secretario general de la ONU, António Guterres, hacía un llamamiento al alto el fuego inmediato en todos los rincones del mundo. "La furia de la Covid-19 ilustra la locura de la guerra, tenemos que llevar esperanza a algunos de los lugares más vulnerables ante el virus", decía.

Nunca antes en la historia reciente había estado tan justificado pedir la paz mundial. Sin embargo, las guerras no han parado. Y la venta de armas tampoco. Estados Unidos vetó la semana pasada la propuesta de la ONU de lograr un "armisticio sin precedentes", bloqueando así seis semanas de esfuerzos diplomáticos. 

"El nuevo orden mundial no puede seguir moviéndose solo por intereses económicos"

Millones de personas viven atrapadas en medio del conflicto actualmente, como en Siria, Yemen o Sudán del Sur. Con hospitales bombardeados y campos de personas refugiadas donde es más fácil la propagación del virus.

Las guerras son caras. Tan solo en el último año, el gasto militar de la comunidad internacional alcanzó 1,9 billones de dólares, la cifra más alta desde la crisis financiera de 2008. Esto representa el 2,2% del PIB mundial. Con este importe se podría haber cubierto el llamamiento de la ONU para responder a la crisis del coronavirus más de 280 veces.

Y el impacto económico aún es más devastador. En 2016, las pérdidas se cifraron en 1,04 billones de dólares a nivel mundial, mientras que solo se invirtieron 10 millones de dólares en la construcción de la paz, apenas el 1% del coste total del conflicto.

La Covid-19 nos ha demostrado la importancia de cooperar. Solo juntos y juntas lograremos pararlo. El nuevo orden mundial no puede seguir moviéndose solo por intereses económicos. Las personas deben estar en el centro. Y la paz mundial hubiera sido un primer paso.

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