No, Otegi no es Olof Palme

Juan Carlos Blanco Periodista y consultorOPINIÓN
Otegi pide unidad a los partidos para una desescalada tutelada por las 'institu
Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu.
EH BILDU

El PSOE defiende un posible acuerdo con Bildu para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado bajo la premisa de que hay que normalizar su presencia en las instituciones tras el fin del terrorismo. De acuerdo, pero no nos hagan comulgar con que Otegi es el nuevo Olof Palme con la naturalidad de quien se toma un café a media mañana: no hay quien se trague que los mismos que jalean los homenajes vecinales a los terroristas de ETA que regresan de las cárceles puedan convertirse en 24 horas en compañeros impolutos de viaje. Una cosa es escudarse en razones de pragmatismo político y otra es que te aqueje un síndrome de Estocolmo a la bilbaína.

"En España, desde hace un tiempo, ya no sabemos con certeza qué es lo normal y qué no lo es"

Será lo normal, pero muy normal no es, como tampoco lo es que el rey emérito de España lleve tres meses fuera del país mientras le van saliendo presuntas cuentas secretas repartidas por el orbe financiero. O que un partido hiperventilado monte una estrafalaria moción de censura en medio de una pandemia. O que a Albert Rivera le dé por dar lecciones a su partido después de destrozarlo. O que no sepamos exactamente cuánta gente ha muerto en España por culpa de la Covid-19.

En España, desde hace un tiempo, ya no sabemos con certeza qué es lo normal y qué no lo es. El edificio constitucional en el que nos amparábamos presenta signos de aluminosis. Los populistas de todo pelaje han detectado la debilidad institucional. Y los demás tenemos que aceptar a regañadientes que las ballenas son animales de compañía aun a sabiendas de que algunos de estos cetáceos siguen siendo los mismos tiburones de siempre. Será lo normal, pero al menos reconoced que es muy desagradable.

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