Cuando esto acabe

Juan Carlos Blanco  Periodista y consultor
Un hombre con mascarilla en la ventana de un edificio Madrid
Un hombre con mascarilla en la ventana de un edificio Madrid
Óscar Cañas - Europa Press

Solo hay tres palabras que se repiten más en estos días de incertidumbre y miedo que la que nombra al virus de la guadaña: cuando esto acabe. Tres palabras que huelen a tópico manido pero que definen con precisión lo que sentimos y lo que deseamos. 

Encerrados entre silencios de horas muertas rotas por los aplausos que atruenan en los balcones, necesitamos soñar con el futuro para escapar de un presente extraño que nos ha recordado que seguimos siendo vulnerables. Y necesitamos pensar que nuestra vida de siempre espera tranquila nuestro regreso, sentada con los primeros calores de mayo o de junio en la terraza de un bar y dispuesta a recordarnos que todo esto ha sido un mal sueño del que solo nos acordaremos en los futuros aniversarios del confinamiento.

"Necesitamos soñar con el futuro para escapar de un presente extraño que nos ha recordado que somos vulnerables"

Necesitamos aire y necesitamos olvidarnos de esto. Y, por eso, cuando esto acabe, nos olvidaremos de casi todo. Nos olvidaremos de una reclusión de sofá, con banda ancha, series y memes para distraernos hasta el agotamiento, pero también de los ‘bulovirus’ agitándonos cada vez que recibimos uno de esos wasaps endemoniados cargado de bilis, odio y falsedades. Y también nos olvidaremos de lo de ir al supermercado con las mismas precauciones con las que iríamos de excursión a un almacén de residuos nucleares.

Pero, cuando esto acabe, lo que jamás deberemos olvidar será el esfuerzo de tantísima gente, sanitarios y no sanitarios, que se está matando a luchar contra este virus, en unas trincheras tan invisibles como reales, mientras nosotros nos limitamos a aplaudir y a mandar vídeos. Cuando esto acabe, espero que no nos olvidemos de ellos ni de su esfuerzo. Se lo merecen. Hoy y siempre.

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