Gobiernos prudentes pero temerarios

Joaquim Coll  Historiador y articulistaOPINIÓN
Dosis de vacunas de AstraZeneca listas para ser administradas.
Dosis de vacunas de AstraZeneca listas para ser administradas.
DAVID ARQUIMBAU / EFE

Los adjetivos imprudente y temerario van frecuentemente asociados formando una unidad léxica. La "imprudencia temeraria" describe una actitud en la que se desprecia de forma consciente el riesgo y el peligro. A la vista de lo que ha ocurrido con las decisiones de las autoridades sanitarias en relación a la vacuna de AstraZeneca, bien podría acuñarse una nueva expresión, en este caso paradójica: la "prudencia temeraria", o sea, la cautela dañina.

La enorme reserva con la que han actuado los gobiernos europeos, incluido el español, les ha llevado a tomar decisiones contradictorias sobre su uso y a paralizar de forma preventiva, como ocurrió en marzo, su inyección.

"Ahora mismo hay más personas vacunadas entre 25 y 49 años que entre 70 y 79"

Todo ello no ha servido para luchar contra la pandemia, sino solo para aumentar el desconcierto y la desconfianza de la ciudadanía hacia las vacunas. La prueba es que el 62% de los madrileños citados el jueves renunciaron a su dosis de AstraZeneca. Afortunadamente, el rechazo no supera el 20% en Andalucía o La Rioja, e incluso es anecdótico en muchas comunidades, pero globalmente ha hecho descender el ritmo de la vacunación justo cuando por fin había empezado a coger velocidad, con cerca de un millón y medio de dosis la semana pasada, lo que equivale a haber pinchado al 3% de la población española.

De "prudencia temeraria" puede calificarse la actitud de los gobiernos europeos que, en lugar de hacer caso al dictamen de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) de utilizar AstraZeneca sin límites de edad, se han dedicado desde el primer momento a ponerle restricciones, primero por arriba y después por abajo, sin justificar bien por qué y con criterios dispares entre países, aunque siempre con el argumento de la precaución. Son decisiones que han contradicho la afirmación tantas veces repetida de que seguirían solo el criterio científico, que en este caso no podía ser otro que el de la EMA.

Cada gobierno ha hecho lo que ha querido con resultados contraproducentes, ya que por cada caso de trombo raro debido a una vacuna las posibilidades de morir por Covid en todos los tramos de edad es muy superior, de unas 2.000 veces a partir de 60 años.

En España no se entiende que el Ministerio de Sanidad pusiera la primera limitación para el uso de AstraZeneca en los 55 años, como tampoco que desde hace unos días se circunscriba a la franja de 60-69. Una consecuencia de esta "prudencia temeraria" es que ahora mismo hay más personas vacunadas entre 25 y 49 años que entre 70 y 79, que es una edad de muchísimo mayor riesgo frente al virus. En este dislate España no ha sido una excepción en Europa, lo cual evidencia el pánico de muchos políticos a asumir riesgos cuando lo que necesitamos más que nunca es liderazgo y decisión.

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