En Cataluña casi todo sigue igual

Joaquim Coll Historiador y articulistaOPINIÓN
El vicepresidente de la Generalitat y candidato de ERC a las elecciones catalanas, Pere Aragonès interviene durante un acto central de campaña electoral en Girona, Cataluña (España), a 7 de febrero de 2021.
El candidato de ERC a las elecciones catalanas, Pere Aragonès.
Gloria Sanchez

La jornada electoral se desarrolló con normalidad pese a la pandemia. Se constituyeron todas las mesas y el resultado se supo a la hora de siempre. Lo negativo fue casi todo lo demás. La bajísima participación, la menor desde 1980 en unas autonómicas, tuvo más que ver con la desafección política y la angustia de la ciudadanía frente a la crisis económica que con el miedo real a contagiarse en los colegios electorales. También el tiempo desapacible desanimó la votación. La abstención benefició a las fuerzas independentistas, que con muchos menos votos que en 2017 han obtenido una mayoría absoluta más amplia, sobre todo gracias a la sorprendente fortaleza de la CUP, que ha pasado de 4 a 9 diputados, cuyo papel será más determinante en la nueva legislatura.

"La victoria en votos de Salvador Illa no ha podido trasladarse en escaños, con un empate a 33 con ERC"

El hundimiento del centroderecha constitucionalista es superlativo. Cs y PP solo conservan 9 de los 40 escaños que obtuvieron en 2017, una catástrofe solo absorbida en parte por Vox, con 11 escaños. La debacle electoral de naranjas y populares es tan grave que cuestiona directamente los liderazgos de Pablo Casado e Inés Arrimadas a nivel nacional. Cataluña es la primera comunidad donde la extrema derecha populista arrebata el liderazgo en la oposición a la derecha de corte liberal. 

En la izquierda, los Comunes mantienen sus 8 diputados, aunque con menos votos, y en muchos barrios populares Vox les ha pasado por encima. Pablo Iglesias también sale debilitado de la campaña del 14-F, ya que con sus torpes declaraciones contraprogramó la buena labor de su candidata, Jéssica Albiach. La victoria en votos de Salvador Illa no ha podido trasladarse en escaños. El empate a 33 con ERC hace imposible la investidura del exministro. También queda descartado el tripartito de izquierdas con el que todavía ayer suspiraban en la Moncloa. Pese a ello, Pedro Sánchez podrá rentabilizar que el PSC vuelva a ser la primera fuerza política en Cataluña.

"Lo más probable es que los republicanos acepten la exigencia de la CUP de celebrar otro referéndum unilateral antes de 2025 si fracasa la mesa de diálogo"

El próximo Govern pasa por un acuerdo solo entre independentistas, aunque esta vez con el republicano Pere Aragonès de president al haber obtenido un diputado más que su rival de Junts, Laura Borràs, que pierde por la escisión del fallido PDeCAT. Pero el empate entre ambas fuerzas no se ha resuelto y la lucha seguirá hasta que uno de los dos se descalabre. 

Lo más probable es que las negociaciones sean rápidas, que los republicanos contenten en casi todo a sus socios y acepten la exigencia de la CUP de celebrar otro referéndum unilateral antes de 2025 si fracasa la mesa de diálogo con el Gobierno español. De esta forma, el procés vuelve a 2012, cuando Artur Mas aceptó las condiciones de ERC de celebrar una consulta en 2014 si Mariano Rajoy no accedía a autorizarla. En Cataluña casi todo sigue igual, o sea, peor.

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