Héroes Anónimos

Joan Ferran Historiador y articulistaOPINIÓN
Mossos actuando contra los narcopisos en Ciutat Vella, Barcelona.
Mossos actuando contra los narcopisos en Ciutat Vella, Barcelona.
Archivo

En nuestro imaginario colectivo cohabitan los héroes de verdad con los de ficción. Las hazañas de los de verdad nos las cuentan, muchas veces de forma exagerada y romántica, las revistas y manuales de historia. Quizás por esa razón un conocido moralista francés nos dejó dicho que a los héroes, al igual que a las obras pictóricas, conviene contemplarlos desde cierta distancia. 

A los héroes de mentirijillas ya los tenemos ubicados. Viven en las páginas de los cómics y en las películas y series de televisión; nos visitan ataviados con trajes inarrugables y con súperpoderes. Pero ustedes y yo sabemos que los héroes más admirables son los anónimos. Sí, aquellos que hacen de su día a día un acto de resistencia ante los problemas y las agresiones del entorno. 

En algunos barrios de nuestras ciudades, generalmente en los más populares y humildes, la presencia de los narcopisos se ha convertido en una pesadilla para los ciudadanos que están obligados a compartir calle, edificio o escalera con ellos. 

El trapicheo, las ocupaciones mafiosas, las idas y venidas de los clientes y el alboroto que acarrean esos mercadillos de la droga, devienen un suplicio para el vecindario. Pues bien, ahí pueden encontrar, si lo desean, centenares de héroes anónimos a los que desde los poderes públicos no se atiende como es debido. 

Las administraciones tienen la obligación de garantizar la justicia y la convivencia. De no ser así, que nadie se extrañe si los héroes anónimos muestran su ira.

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