El dedo de Colau

Joan Ferran  Historiador y articulistaOPINIÓN
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en una imagen de archivo.
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en una imagen de archivo.
David Zorrakino - Europa Press

El dedo de Ada Colau se ha declarado en huelga. Dice la alcaldesa de Barcelona que no va a usar Twiter porque es una red en la que abundan los perfiles falsos, los sujetos anónimos y gentes que juegan sucio e incitan al odio. 

Algo de razón tiene la señora Colau, no lo discuto, pero no es menos cierto que esta red social, correctamente empleada, es capaz de transmitir de forma rápida y eficaz información, sentimientos y sugerencias útiles para los usuarios. 

Me cuesta asimilar como una política, con más de novecientos mil seguidores, renuncia a un canal de comunicación directa con ellos y la ciudadanía. Aduce la alcaldesa que sufre acoso, amenazas e insultos que enturbian su labor como edil. No lo niego, pero ante esas prácticas el dedo de la alcaldesa tiene la potestad de bloquear al incívico, hacer caso omiso o, si procede, denunciar los hechos a las autoridades competentes. 

En el sueldo de algunas profesiones, lamentablemente, va incluido el escrache y el improperio. ¿Se imaginan ustedes lo que sería un partido de fútbol si ante el insulto proferido desde la grada los jugadores ofendidos dejaran de correr tras el balón? 

Ante el uso improcedente de las redes sociales la solución no es tirar la toalla y recluirse en una zona de confort. Al contrario, hay que perseverar y hacer pedagogía del uso correcto de Twiter. Creo que la alcaldesa debería activar de nuevo su dedo y no permitir que los que insultan y amenazan se atribuyan el mérito de haberla expulsado de la red.

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