Cabeza tranquila

Joan Ferran Historiador y articulistaOPINIÓN
Decenas de personas pasean por la Puerta del Sol de Madrid este viernes.
Decenas de personas pasean por la Puerta del Sol de Madrid.
EFE

De mis años escolares recuerdo, con nitidez, la voz de un viejo y enjuto profesor con americana raída y espejuelos. Aun lo veo, deambular por el aula, declamando aquellos versos de Rudyard Kipling que dicen: ‘Si en tu puesto mantienes la cabeza tranquila, cuando a tu lado todo es cabeza perdida’

Recuerdo también que, una vez concluida la lectura del poema, los alumnos debíamos comentar el mensaje que contenía. No me llamen agorero ni pesimista, pero creo que hoy en nuestro país, por desgracia, hay demasiada cabeza perdida

El ciudadano de a pie ha de hacer un esfuerzo sobrehumano para lograr interiorizar algunos de los mensajes, a veces contradictorios, que emiten las diferentes administraciones. Cada comunidad autónoma es un mundo, cada municipio una taifa. De ahí los toques de queda con horarios discordantes, los cercos perimetrales diversos y las mesas navideñas reducidas, o no tanto. La profusión de medidas y recomendaciones es tan diversa que consiguen abrumar al más pintado. 

Es en circunstancias confusas, como éstas en que nos toca vivir, cuando es bueno echar mano de unos versos que nos recomiendan mantener la cabeza tranquila. Más allá de seguir las indicaciones de las autoridades, cada uno de nosotros tiene la obligación moral de aplicar el sentido común y tomar las precauciones necesarias para combatir el virus. Mascarillas y lavado de manos, tan solo, quizás no sean medidas suficientes. Por ello les animo a mantener la cabeza tranquila con turrón y burbujas.

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